Escribe Maxi Laplagne

Los bosques y humedales situados en la localidad de Hudson, partido de Berazategui, representan el  ecosistemas con mayor  biodiversidad de la región. Además de las miles de especies, son también un pulmón de oxígeno fundamental para todos los habitantes de la Provincia de Buenos Aires. Cumplen el rol fundamental de la mitigación de inundaciones, contribuyen a la depuración y descontaminación del  agua dulce y absorben los gases que producen el efecto invernadero de la provincia más industrializada del país. 

Los enemigos principales de nuestros humedales son los empresarios inmobiliarios y el municipio que los apaña. En muchos casos, los funcionarios de Mussi son ellos mismos los dueños de los countries. En otras ocasiones, hacen “donaciones” de tierras a institutos y escuelas privadas, como el terreno que fue cedido en el Barrio Villa Olivero a los dueños de la Escuela Martín Gûemes, una familia de millonarios quilmeños que ahora pujan por la vuelta a la presencialidad. 

El primer gran proyecto inmobiliario made in Berazategui data de 1997 y se llamó «Puerto Trinidad». A pocos kilómetros del depósito de excrementos que funciona en nuestra costa, se construyó un “club house” con vista al Río de La Plata y acceso a un pequeño puerto privado.  300 hectáreas verdes de Hudson fueron arrasadas para la creación de lagunas artificiales. El terreno se elevó tres metros de forma artificial.El Honorable Consejo Directivo de Berazategui dio su aval al proyecto de puño y letra.

En el año 2001, un acuerdo entre el gobierno de la Provincia y el Municipio intentó la venta de la Selva Marginal de Pereyra Iraola a otros desarrolladores inmobiliarios.Comienza allí la historia de una lucha consecuente del pueblo de Berazategui contra la depredación ambiental. Se autoconvoca una gran asamblea popular en defensa de la selva que logra frenar el proyecto a base de marchas y piquetes. Tan fuerte sonaron los tambores que la propia legislatura provincial redactó la ley de preservación provincial de bosques.

A pesar de estas luchas, de la ilegalidad de estos emprendimientos y del deterioro explícito que estos emprendimientos hacen a la población,  el municipio sigue  fomentando este negocio. Se construyó en los últimos años, con fondos públicos, una avenida de acceso a la costa (calle 63), elevada intencionalmente, cuyo muro de contención corta la circulación de los arroyos, de Norte a Sur, deteniendo la irrigación de agua dulce proveniente del río causando la sequía masiva de hectareas y hectareas de campos verdes autóctonos, la desaparición de cientos de especies y la reducción de oxígeno natural circulante. Esto, que parece una catástrofe natural, es la política de salinización de suelos que desarrolla el capital inmobiliario para poder construir sobre el suelo silvestre.

Los bosques de Hudson se están dejando morir para reemplazarlos por la construcción de grandes countries produciendo ya consecuencias irreversibles sobre los ecosistemas y sobre barrios enteros que comienzan a inundarse producto de estas transformaciones territoriales. Varios foros ambientalistas han catalogado la situación como un ecocidio.

La devastación capitalista de la naturaleza no se reduce a Berazategui. Los bosques de Argentina se han reducido en un cincuenta por ciento en los últimos cien años. Un siglo le bastó a las madereras y sojeras destruir lo que la naturaleza hizo en millones. En el resto del mundo la situación no cambia. El Amazonas arde en llamas, en China se habla de “la crisis del oxígeno”. La explotación anárquica de la naturaleza para el lucro capitalista, con el aval y la promoción del Estado, lleva irremediablemente a su destrucción. La depredación en nombre del lucro devasta los glóbulos que protegen a los humanos de las pestes y las catástrofes naturales. 

La defensa de nuestros bosques y humedales requiere de la movilización de los explotados. Sólo quien no ve en las reservas naturales una posibilidad de acrecentar sus acciones bancarias, puede fundirse en ella y defender su cauce.

Fuera los especuladores inmobiliarios de Berazategui.