Nueve días las flechas del dios Apolo por las huestes volaron,
y, en el décimo, Aquiles llamó a la asamblea (ágora) a los hombres,
inspirado por Hera, la diosa de brazos nevados
que sintió compasión de ver cómo los dánaos morían.
Una vez encontráronse todos los dánaos reunidos,
levantóse el de los pies ligeros, Aquiles, y dijo:
—Creo que desandar el camino debemos, ¡oh, Atrida!,
y volvernos atrás, si podemos huir de la muerte,
pues, unidas, la peste y la guerra nos hieren a todos.

Ilíada I, 53-61 | Homero