Las rúbricas de Soledad Acuña | Ataque a los contenidos

Si bien se trata de una situación de largo arrastre, tras la cuarentena de 2020, el gobierno de la Ciudad ha pretendido (y pretende) avanzar contra la enseñanza educativa en todos los niveles. La última novedad ha llegado en la última jornada de capacitación (EMI) donde, entre otras novedades, 1) primer y segundo año pasarían a ser un solo tramo pedagógico único y 2) las tradicionales notas numéricas de 1 a 10 pasarían a ser reemplazadas (“con el tiempo”) por “rúbricas” en las que se evaluarían “capacidades” y “comportamientos”.

Estas novedades, por supuesto, van de la mano de la prohibición del lenguaje inclusivo, la cual, al decir verdad, funcionó simplemente para que los inspectores lleven a cabo una revisión exhaustiva de las planificaciones con el objetivo de avanzar contra contenidos y formas de evaluación, adaptándolas a los métodos “modernos” que ellos proponen. Es simple. Así lo relato un director durante las jornadas: “la orden de arriba es que no desapruebe nadie”.

Se trata de un gran ataque contra docentes y estudiantes. Del joven estudiante se espera que acabe su formación secundaria lo más rápido y rudimentariamente posible. La cantidad de casos de trabajo infantil en las escuelas no para de crecer. En todo caso, si el alumno continúa estudiando, posiblemente su carrera se retarde ampliamente ya que, a diferencia de la escuela, los cursos de ingreso para las universidades como el CBC de la UBA no bajan un ápice su dificultad. Le quedaría la chance de estudiar en una universidad privada a la que obviamente no acceden los egresados de escuelas públicas. Se transformará, en fin, en otro desocupado.

En el caso de los docentes, se pretende de este que omita toda su formación. Es un primer paso hacia una degradación profunda del contenido especializado. Los cursos de formación que vende por varios miles de pesos los institutos privados y difunde el Gobierno de la Ciudad se encaminan en esta serie siempre repetitiva de patrones. El docente se transforma en un “facilitador” o “asistente”, en otras palabras, en niñero de una guardería. Es esta la orientación de los planes de estudio que ofrece la nueva Universidad de la Ciudad de Buenos Aires, nombre que toma la fallida UNICABA, donde se ofrecen profesorados express hasta de disciplinas sumamente complejas como la física o la química.