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Los sindicatos docentes de Capital se negaron a parar por los metrodelegados

Los sindicatos docentes de Capital se negaron a parar por los metrodelegados

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Agendalo. El 20 de octubre de 2026, en coincidencia con el dieciseisavo aniversario del asesinato de Mariano Ferreyra en manos de la burocracia sindical, la dirección Ademys rechazó hacer un paro para exigir la liberación de los tres delegados y miembros de la directiva del sindicato del Subte que fueron encarcelados en medio de una protesta contra la tercerización de tareas.

El subte fue inmediatamente a la huelga en defensa de los compañeros, logrando su liberación a mediatarde. El gobierno de Jorge Macri viene en una ofensiva en toda la línea contra los trabajadores de la ciudad. En el caso del subte, primero declaró la esencialidad del servicio, en línea con la Ley Bases de Milei, que pretende restringir fuertemente el derecho a huelga. Ahora la empresa que regentea el subte va por la tercerización del mantenimiento, y justamente contra esta medida es que se realizaba la medida de fuerza del martes por la mañana, una apertura de molinetes. La misma fiscal que viene exigiendo la caída de la medida cautelar que frenó la esencialidad, pidió la detención de un trabajador que había abierto los moolinestes, y luego de los delegados (Dellacarbonara, Heredia y Segovia) que fueron en su defensa, por “desacato”. A su vez, el gobierno pidió sancionar al sindicato por no respetar el 50% del servicio “esencial”.

Los docentes, a su vez, no somos ajenos a la política antilaboral y antisindical de Macri. También hemos enfrentado la declaración de esencialidad de nuestras tareas y vemos como cada vez avanza más en las escuelas el trabajo fuera del Estatuto del docente o directamente tercerizadas en empresas, como es el caso de las tareas de maestranza y limpieza. Más aún el día anterior un profesor del Joaquín V. Gonzalez fue detenido en el marco de un corte de calle del que participó Ademys. Varios miembros de la directiva del sindicato  e innumerables activistas enfrentan sumarios y denuncias, por participar en acciones de lucha, como fue el caso del juicio por desafuero a Jorge Adaro, o más recientemente la causa penal iniciada contra la secretaria general del gremio, Soledad Mosquera y otros dos miembros de la directiva, por enfrentar la reforma BA Aprende.

El paro en el subte fue acompañado por una concentración en la cabecera del subte B, pero Ademys apenas participó con algunos miembros de la directiva. Claro, sin paro era imposible que los activistas fuéramos a movilizarnos. Ni siquiera se declaró un cese de actividades para permitir esa participación. Los compañeros detenidos forman parte del amplio proceso de ruptura con la burocracia sindical y el desarrollo de comisiones internas y sindicatos democrático y combativos que siguieron al Argentinazo de 2001. Dellacarbonara forma parte de una de las organizaciones que dirigen Ademys. Justamente contra ese ascenso antiburocrático avanza Macri. 

Por su puesto – pero acá nadie debería sorprenderse -Segovia, kirchnerista, tampoco recibió el apoyo de la burocracia de UTE. Sus agrupaciones estuvieron ausentes en los piquetes. Hicieron un flyer para sacarse de encima el problema. Nadie espera ya nade de la UTE, cuyos dirigentes pasean por las escuelas seleccionando a dedo qué docentes permanecen tras la aplicación de Buenos Aires Aprende. 

La caracterización de una dirección no se es sólo por sus formas, sino, por sobre todo, por su orientación y sus métodos de lucha. Ademys no podía darse el lujo de no parar. Nuestra posición en los medios disponibles para expresarlos fue la de convocar al paro inmediatamente se realizó la detención. 

Cata Flexer