diario obrero

A los trabajadores de la «Che Guevara» de Berazategui

A los trabajadores de la «Che Guevara» de Berazategui

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En primer lugar, buenas tardes a todos. Espero estén disfrutando de la paz que ofrece la calma de un fin de semana en medio de un año (o dos) tan complejos para la comunidad educativa y la sociedad en general. El respeto a los trabajadores de la educación es un punto de partida fundamental para cualquier civilización que pretenda progresar.

Segundo, también a modo introductorio, quiero hacerme cargo de una crítica que he recibido por parte de algunos colegas. Por difundir imágenes y textos que llevan mi firma con nombre y apellido convocando a hacer piquetes se me ha acusado de dos cosas distintas: de «soberbio» y de «piquetero». Sobre la segunda, por supuesto, más que una crítica es un halago pues los piqueteros han sido en los últimos veinte años de la Argentina la fuerza creativa más importante, la masa que ha logrado acaudillar al pueblo entero cuando en el 2001 el gobierno de De La Rúa avanzó contra todos nuestros derechos nacionales y, finalmente, quien trabaja en la Che Guevara y utiliza la palabra «piquetero» como un insulto desconoce totalmente sus raíces pues nuestra escuela ha sido fundado por los ex miembros del Frente Argentino de Liberación cuya premisa fundamental rezaba «difundir el socialismo entre las poblaciones más vulnerables de la Argentina», es decir, que «La Che» es la continuación del apoyo obrero a los piqueteros de la Argentina. Por su parte, la acusación de «soberbia» imagino que se debe a que he decidido firmar las cosas con mi nombre y apellido en vez de esconderme atrás de alguna firma y, aquí, la verdad es que más que atacarme a mi lo que se debe hacer es buscar las responsabilidades políticas que llevaron a que en nuestra escuela toda la organización política docente haya desaparecido y esto se debe, sin lugar a dudas, a las sucesivas traiciones que hemos sufrido los docentes por parte de nuestros sindicatos los cuales se han mostrado incapaces de hacer frente a las políticas de ajuste contra nuestro salario, a los ataques macristas a la educación pública en su momento y, ahora, el SUTEBA literalmente ha DESAPARECIDO frente a la decisión criminal del gobierno de mandarnos al muere. La realidad es que la escuela debería contar con su propia comisión directiva que oriente a los compañeros, lo cual inmediatamente ayudaría a que nadie tenga que «cortarse solo» porque todas las deliberaciones políticas correrían por allí. En fin, creo que las discusiones que traerán las próximas semanas podrán ser un puntapié para reconstruir el gremio en nuestra escuela y, también, creo que sobran compañeros en la escuela con cualidades para abordar esa dura tarea pero crucial para nuestra subsistencia en días en que nos mandan a contagiarnos a la escuela.

Como se sabe, la cosa está dura. Ninguno de nuestros alumnos ha sido aún vacunado y Sinopharm informó hace una semana que la cantidad de dosis requeridas para lograr la inmunidad será de tres y no de dos mientras la gran mayoría de los docentes hemos recibido apenas una. En veinte días los casos en la Argentina han crecido en un cien por ciento, han ingresado las nuevas cepas que dan en llamarse «COVID21» pero el Estado sigue empecinado en que las escuelas continúen abiertas como si nada. Alguno dirá «¿pero cómo se va a cerrar la escuela si hasta el Bingo está abierto?» y tendrá razón, ¡Pero de lo que se trata es que cierren también el Bingo Begui ya mismo». Desde principios de marzo los enfermeros del Hospital Evita denuncian un crecimiento de casos silenciado por los medios de comunicación pero, sobre todo, denuncian una saturación sin precedentes. Los enfermeros son los mismos que no tuvieron vacaciones en 2020, los mismos a quienes se les cancelaron las licencias y que ahora tendrán que volver a estar en la primera línea contra la nueva ola. No existe vacuna contra el stress, no existe consuelo contra las pérdidas humanas que se acumulan en los hospitales y no existe excusa para que inmediatamente el gobierno establezca como prioridad la compra masiva de computadoras y la liberación de datos para poder garantizar realmente la educación virtual.

Soberbia, he dicho, es mirar hacia otro lado y desconocer la realidad en la que vive la gran masa de Berazategui, hacinada en casas donde los abuelos viven con sus hijos, nietos y familiares que se construyen unos arriba de otros porque el acceso a la vivienda se ha transformado en un privilegio. El invierno de 2020 se caracterizó en nuestra Ciudad por la escasez masiva de agua en los barrios, es decir, que la llegada de la cepa Manaos a Berazategui se transformaría en una verdadera masacre contra el pueblo aunque la realidad es que para preocuparse por la vida humana no hace falta que mueran cientos de miles como está sucediendo en Brasil donde los cementerios están colapsados (literalmente). Todos tenemos un conocido que la ha pasado mal de COVID o, cuando no, ha fallecido. El respeto a los familiares y el tiempo a hacer su duelo ha sido vapuleado en nombre de una «nueva normalidad» que de normal no tiene nada. El gobierno pensó que reabriendo todo salía de la crisis económica pero la realidad lo ha pasado por encima ya que la reapertura generalizada solo hará crecer exponencialmente la pandemia e impondrá la vuelta a la fase 1, cuando no, el estado de sitio, esta vez, sin IFE, sin subsidios y con un crecimiento de la pobreza que da pudor.

No quiero hacer un texto eterno porque me interesa su lectura por parte de todo el plantel docente y de auxiliares pero creo que tenemos una tarea titánica por delante. Los directivos de la escuela se han demostrado enemigos de la vida pues han desestimado la palabra de quienes nos opusimos fervientemente a este regreso a clases que ya se cobró la salud de una colega. Creo, de todas formas, que aún pueden modificar su percepción de las cosas y que la vida humana puede devolverles la humanidad, valga la redundancia. Este fin de semana en Capital son cuatro los directivos en terapia intensiva, esperemos que la solidaridad se imponga y que nuestros directivos rompan con el seguidismo (dígase chupada de medias) con el gobierno de turno. Por su parte, hago público que la semana pasada se nos han despegado de las paredes los carteles que hemos realizado con sexto «C», donde ellos mismos expresaban sus preocupaciones. No se puede permitir la abolición de la expresión estudiantil.

Último. Para escribir este texto me he sentado a estudiar el detalle la historia de nuestra escuela, con hitos de todo tipo, siempre a la cabeza de la defensa de los derechos humanos como la Carrera de Miguel con compañeros que han se puesto a la cabeza de su organización contra gobiernos y el municipio que hicieron todo lo posible por bloquearla. Según toda la historia de nuestra escuela, los métodos de lucha están habilitados más que nunca. La Che Guevara no ha sido fundada sólo por piqueteros sino, incluso, por guerrilleros que se vieron obligados a tomar las armas en sus manos para defenderse de la persecusión política de la oligarquía argentina que abolió una y otra vez los derechos democráticos. En mi caso, las horas de filosofía estarán dedicadas a desarrollar la única forma de pensamiento que se puede ejercer en estas circunstancias tan acuciantes: la lucha en defensa de la vida humana, quizá el concepto filosófico más importante de la historia. Intentaré organizar piquetes, cacerolazos y juntadas de firmas en la escuela hasta que se suspendan las clases. Por su puesto que mis iniciativas serán un fracaso si no logramos una lucha colectiva. Saludo la juntada de firmas incentivada por algunos compañeros y saludo toda iniciativa en ese sentido. Creo, también, fundamental la realización inmediata de una asamblea común de toda la escuela que vote el paro inmediato y el estado de huelga en defensa de la vida. Es una lucha de todos en defensa de la humanidad. De allí parten las bases del «hombre nuevo».

Cariños a todos,

Maxi Laplagne.