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AGD UBA | «No vamos a hacer paro si no lo hace la burocracia sindical»

AGD UBA | «No vamos a hacer paro si no lo hace la burocracia sindical»

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Un balance de la última asamblea docente de la UBA

El miércoles 20 se realizó una asamblea de AGD-UBA, virtual (sin razón clara para ello), explícitamente convocada para votar el mandato que el sindicato debería llevar a la Federación nacional de docentes (ConaduH). La asamblea votó por unanimidad el mandato: parar hasta que cobre el aumento salarial y todo lo adeudado desde la sanción de la Ley de Financiamiento, además de plantear la no toma de exámenes en diciembre y febrero. Lo positivo de este mandato (que en términos generales recoge el hartazgo de la docencia universitaria frente a las medidas aisladas o fraccionadas, frente a la masividad que sabemos tiene el reclamo y los avances en el ámbito judicial) se diluye cuando vemos lo que se votó como medidas de acción en la propia universidad. La única moción que se votó dividida fue la que presentó quien escribe: que aunque se apruebe o no el paro por tiempo indeterminado en la federación, la AGD-UBA convoque a la medida de lucha. La moción obtuvo casi el 20% de los votos, pero el rechazo de la conducción del sindicato.

Sin desmedro de lo que se haya votado en ConaduH (se votó una semana de paro) es una buena oportunidad de desarrollar brevemente un debate al interior del movimiento universitario y de la AGD-UBA. El problema suele plantearse en los siguientes términos “¿cómo logramos que las medidas de lucha sean masivas?” La cuestión es que la masividad no siempre implica contundencia y, más importante aún, la «unidad» de las conducciones no necesariamente asegura masividad, y definitivamente menos aún contundencia. 

Las marchas universitarias fueron masivas, sí (cada vez menos por la tibiedad de los rectores, pero son marchas de cientos de miles, y se reproducen en todo el país). Ahora, esas marchas, convocadas “en unidad”, son una válvula de escape de las conducciones universitarias (rectorados y burocracias sindicales y estudiantiles) para evitar medidas de lucha contundentes contra el gobierno de Milei, con el cual negocian. Esas mismas conducciones son una manga de privatistas y ajustadores seriales, que crearon en torno al desfinanciamiento crónico de la Universidad negociados de todo tipo. Son los que amenazan con descuentos a los docentes que paran y dicen que es responsabilidad de los docentes que luchan que los chicos pierdan clases. Son los que gobiernan las facultades y colegios como feudos. La “5ta” marcha universitaria acaba de pasar sin pena ni gloria, cerrando con una represión que los rectores aún no repudiaron oficialmente en los decanatos. Se llegó a la marcha sin medidas de lucha en las semanas anteriores y sin medidas convocadas para continuar la lucha. ¿Quién tiene que tomar la iniciativa ahora?

Las mociones de “paro hasta ganar”, “huelga universitaria” etc. que se han votado en distintas asociaciones de base se supeditaron hasta el momento a mandatos hacia la ConaduH (lo mismo pasa en Conadu, en menor medida), en donde hasta el momento han sido rechazadas. Y ninguna de estos sindicatos ha impulsado la medida en su universidad. El caso de la UBA es interesante, porque dentro de la propia universidad, la Facultad de Ciencias Exactas mantuvo en soledad un paro de todo el primer cuatrimestre, pero lejos de buscar que la medida se generalizara el PO (dirección de AGD) dejó a Exactas librada a su suerte. Se votaba que cada facultad hiciera lo que pudiese (desde clases públicas o cortes hasta paros) pero sin que se impulsara centralmente). También se votó más de una vez impulsar un encuentro de asociaciones de base y delegados para impulsar la huelga general universitaria, sin nunca ponersele lugar y fecha. La propia AGD es firmante de un documento que llama a organizar la huelga universitaria, pero ni siquiera lo publica en su página web. 

En ese contexto, esperar a que sean las federaciones nacionales las que convoquen es equivalente a no organizar la huelga. Dejemos de lado lo obvio: ambas Conadus hoy son dirigidas por el kirchnerismo), el estatuto de la federación le da más peso, relativamente a las universidades pequeñas e históricamente menos combativas que a las universidades grandes como la UBA, la UNT y la UNS, con muchos más afiliados y espíritu de lucha, y hay sindicatos que ni siquiera llevan mandatos de asamblea sino congresales votados cada dos o más años. La supeditación a la CONADU es la supeditación, por ejemplo, a los rectores del Conurbano, designados a dedo por los intendentes

Por su parte ¿fue la «unidad» por arriba la que nos llevó a los importantes triunfos de 2005 (blanqueo salarial), – por poner el más notorio? En aquel entonces, La Conadu sin H hasta había aceptado una propuesta de Filmus, cuando la fuerza del rechazo de ConaduH y de numerosas asociaciones de base impusieron la continuidad indenfinida de la huelga hasta ganar. El triunfo se dió luego de un mes de paro (no inició el segundo cuatrimestre) con ocupaciones estudiantiles y de una marcha “masiva” (20.000 personas en CABA, 35000 en Córdoba; contra un millón en mayo de 2024 sin ganar nada).

En el movimiento estudiantil esto fue aún más notorio. Mientras que ConaduH impulsaba las luchas docentes, la FUA jamás fue una representación estudiantil genuina y no se ha visto su presencia en lucha alguna (linda lavada de cara está logrando en la era Milei). Pero el movimiento universitario logró frenar la LES. Fueron especialmente fuertes las movilizaciones estudiantiles en apoyo a los docentes en 2005 y que tuvieron, en la UBA, su correlato en 2006 en la lucha por la democratización que impidió que Alterini (juez y funcionario de la dictadura) llegara al rectorado e impidió la elección de autoridades durante diez meses. A nivel nacional logramos la no acreditación a la CONEAU. En cada facultad eso se expresó a su manera: defensa de los planes de estudio frente a los recortes (esta semana, por caso, se reformó el plan de estudios de sociología, una carrera otrora combativa), conquista de condiciones edilicias y hasta edificios nuevos, expulsión de camarillas enquistadas en las distintas carreras, etc. La izquierda, en sentido amplio, nunca estuvo siquiera cerca de ganar la FUA, pero un frente de federaciones (FUBA, FULP y FUCo en particular) impulsó las movilizaciones a nivel nacional. Si volvemos a la UBA en 2006, las tomas y bloqueos a la Asamblea Universitaria serían, a los ojos de quienes hoy buscan masividad, pequeñas (unos mil participantes, diez mil en la mayor movilización, con posterioridad a la golpiza a los estudiantes por parte de una patota no docente en la Facultad de Medicina), pero esas acciones fueron impulsadas por una conducción decidida, que de hecho refrendó y amplió su representatividad en las elecciones de los años siguientes. Imagínense si esperabamos a que todos los centros (como los seis que aún retenían la Franja Morada y afines) se pronunciasen.  

La sumisión a la burocracia sindical es el camino de la derrota. A partir del apoyo que de nuestra moción a preparar la huelga desde la AGD desarrollaremos la campaña por la masividad de la huelga de la semana entrante.

Cata Flexer