Escribe Cata Flexer

1) Récord de casos. En las últimas dos semanas Argentina batió récords de contagios (29472 el 16/04) y muertos (556 el 23/04). No son números aislados, los promedios semanales de muertos y contagiados están por encima de cualquier registro desde iniciada la pandemia. 

2) Saturación de hospitales y clínicas: Según la información del gobierno de la Ciudad “apenas” el 81% de las camas de terapia intensiva están en uso. Hospitales, sanatorios y clínicas, sin embargo, desmienten este dato, con declaraciones de terapistas y directores declarando que centros médicos de envergadura como el Sanatorio Güemes (el más grande de la capital, con 140 camas), el Hospital Alemán o el Italiano, entre los “privados” (donde a través de las obras sociales y el PAMI se atiene el 80% de la población) y el Fernández o el Muñiz, entre los públicos, no tienen ya camas para atender pacientes. El Sanatorio Méndez, donde se atienden exclusivamente los empleados del gobierno de la Ciudad (pertenece a la obra social), hace semanas no tiene camas y hay denuncias de pacientes esperando días un traslado.

3) Para atender la emergencia el gobierno de la Ciudad ha cancelado toda cirugía que no fuera de emergencia y la mayor parte de la atención de otras especialidades en hospitales. Es decir, otros pacientes verán su salud deteriorarse.

4) Falta oxígeno. Como en Brasil, este insumo elemental comienza a escasear. Su uso se incrementó un 300% en las últimas dos semanas y las empresas que lo fabrican no tienen más capacidad. 

5) Sólo en la Ciudad de Buenos Aires hay unos 60 niños internados en las terapias intensivas pediátricas. Los contagios en niños no han parado de crecer a una velocidad mayor (dos y tres veces más grande) que otros grupos etarios.

La “consigna” nacional sigue siendo “salir sólo para ir a trabajar y a la escuela” (Vizzotti, 13/04). La única medida realmente efectiva contra la transmisión, el cierre de escuelas en el AMBA, fue impuesta por un paro docente. Rodiguez Larreta ha rechazado el DNU que impuso la suspensión de la presencialidad y el gobierno nacional ha “dejado correr”, amparándose en la intervención de la Corte, pero demorando su propia defensa de la medida ante este organismo, que una semana después de que Larreta se declarara en desacato y llevara el caso a la Justicia, el gobierno de Fernández aún no ha presentado.

Aún así,el DNU tiene fecha de vencimiento en tres días ¿y después? Toda la evidencia científica apunta a que los contagios se dan por la presencia contínua de personas en espacios cerrados. Escuelas. Fábricas. Oficinas. Comercios Todos estos permanecen abiertos, con la excepción de las escuelas de la provincia de Buenos Aires, y sólo hasta el viernes. 

Las escuelas, junto a los lugares de trabajo, son, en este contexto, caldo de cultivo para el virus. No solamente por su presencia contínua en espacios cerrados, sino por sobre todo por la movilidad que generan (se calcula que el 25% del uso del transporte). Los únicos responsables de poner en cuestión la continuidad educativa son los gobiernos que no hicieron nada en más de un año por proveer dispositivos e internet a estudiantes y docentes. 

Argentina está al borde del colapso. Sin medidas contundentes de distanciamiento social, las escenas apocalípticas que hemos visto en el vecino Brasil, pasarán a ser noticia local. Las medidas sanitarias no pueden ser consideradas una cuestión de responsabilidad individual, no cuando los trabajadores están obligados a ir a trabajar. No cuando no hay restricción posible al uso de transporte público, siendo que fábricas y comercios están abiertos y los trabajadores deben concurrir a sus puestos. No cuando veinte millones se movilizan diariamente en torno a la educación. Los únicos responsables de una muerte cada tres minutos son los gobiernos y su “nueva normalidad”. 

Es necesario, por lo tanto, el cierre de toda actividad no esencial. En una sociedad regida por el lucro capitalista, sólo los trabajadores podremos imponer lo que hoy son medidas sanitarias indispensables. Paremos las escuelas y las fábricas.

En defensa de la salud y la vida, es necesaria la huelga general.