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Conclusiones posteriores a la marcha universitaria

Conclusiones posteriores a la marcha universitaria

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1. La marcha universitaria cayó drásticamente en asistencia en relación a todas las anteriores. La acción de culpar a una “regresión cultural de la juventud” sólo se sostiene en el marco de comprensión general de progreso de la barbarie sobre la población en general, en la que no sólo se debe tener en cuenta la declinación del nivel de vida sino el robo de tiempo por la (probada en los tribunales) adicción a las pantallas. Pero, en general, la tesis no explica nada. Omite, sobre todas las cosas, la responsabilidad de las direcciones del movimiento. En la historia argentina, los rectores nunca jamás ganaron una lucha.  

2. Lo que los rectores vendieron como «quinta marcha» fue en realidad la enésima marcha del movimiento universitario. No nos referimos sólo a los más de cien años de historia del movimiento estudiantil, sino sobre todo a las luchas feroces contra los recortes presupuestarios de los Kirchner y Macri. Hay una intención teórica en general de olvidar el pasado anterior a Milei cuando, en realidad, la estructura burocrática de las universidades se ha sostenido y profundizado. En el año III d.M, (después de Milei), la UBA sigue gobernada por mafiosos, denunciados por apagar respiradores en los Hospitales de PAMI 

3. La asfixia presupuestaria de Milei hace que el mercado de recursos propios de las universidades se expanda todavía más que en el pasado reciente al punto de gestarse una sobreproducción de contenidos privados y la consecuente competencia feroz entre rectores. Las páginas webs de las universidades son shoppings digitales de cursos, maestrías o doctorados muchas veces patrocinados por convenios con multinacionales. En general, rige en este «mercado paralelo» la más declinantes de las relaciones laborales:  contratos en negro, trabajo de marzo a noviembre, salarios por debajo del básico. Las universidades públicas conviven en el cosmos de la educación privada. 

4. La puesta en valor de los cursos privados en edificios teóricamente públicos va desde las exactas a las humanidades. Piénsese en el decano kirchnerista de la Facultad de Filosofía y Letras, que en pleno auge del lenguaje inclusivo, en convenio con la RAE, privatizó el profesorado de idioma español. Los extranjeros pagan fortunas para cursar maestrías en pluriculturalidades. Más para arriba los ejemplos son infinitos: los posgrados en odontología reemplaza la formación quirúrgica en los grados, la formación específica de los ingenieros – la única que vale realmente en el mercado laboral – se vende como posgrado, etc., etc.,etc. Sus negociados, sin embargo, son hoy una gota en el océano de la transición tecnológica impulsada por las empresas tecnológicas, cuya orientación general es, como intenta Google, transformar a las empresas mismas en formadores de sus profesionales. 

5. Los rectores intervienen en la lucha como empresarios ellos mismos, patrones, cuyo comportamiento consiste en mostrar los dientes hacia adentro – por ejemplo, amenazar con descontar días de paro a los docentes del Colegio Nacional – y, hacia afuera, agitar sin perspectiva. La frase aislada «Milei cumplí la ley» carece de la mínima comprensión de la etapa política. Millones de papers no le han servido a las cátedras para caracterizar la evolución de un gobierno fascista. La persistencia del posmodernismo entre los claustros, que considera vivir en una etapa de ascenso de derechos democráticos tras la caída del muro de Berlín, ha obnubilado casi totalmente a los claustros universitarios. El Estado de derecho está caput, al menos, en la vida pública. 

6. Convocados desde flyers en Instagram, sin organización política, sin columnas robustas, los rectores entregan a los jóvenes que se suman a la lucha. El escenario central del acto, de espaldas al Congreso, fue alcanzado de todas formas por el gas pimienta. Los convocantes de la marcha, los rectores, deberían exigir de inmediato la libertad de los jóvenes presos por asistir a su movilización. Es necesario movilizarse a todos los decanatos y rectorados del país con esta orientación. 

7. En mayo se cumplieron veinte años de la caída de la candidatura a rector de Atilio Alterini, un genocida vinculado al aparato de Videla y compañía que buscaba dirigir la UBA en la que había desaparecido a miles de activistas. Pero a pesar (o gracias a)  los rectores “progresistas” que le siguieron, los servicios de inteligencia siguen presentes en la universidad. Santiago Caputo se dijo “un hombre de Yacobitti” (comenzó a hacer política en su agrupación universitaria), que, dicho sea de paso, se ausentó en el escenario de la marcha luego de haber atacado la toma del Ministerio de Educación. El espionaje es la expresión más profunda del carácter antidemocrático del gobierno universitario que veta, en general, la participación del estudiante y el docente en las decisiones. La forma de gobierno universitaria – el decanato, el rectorado – es una forma primitiva de la anulación del estado de derecho y, por ende, un germen de la evolución fascista del estado. 

8. No es extraño, así, que, llegado el momento más crítico de su historia, decaíga la agitación popular por la universidad. Los rectores le han dado la espalda de forma absoluta a la divulgación científica, incluso han transformado a la extensión universitaria (una conquista de la Reforma de 1918) en un negocio en sí mismo. 

9. Estaba claro que la convocatoria a la marcha se enmarcaba en un contexto internacional extraordinario, sobre todo por la ascendente rebelión educativa en Francia. El palco compartido entre rectores y burócratas de la CGT, en cambio, se limitó a impulsar la campaña mileísta por las Malvinas. Recordemos, además, que Macrón, denunciado en su país por dejar morir a las escuelas, acaba de recibir el doctorado honoris causa de la UBA. En la guerra internacional y en el proceso que llevó al trumpismo, primero, al poder y, luego, a intervenir militarmente Venezuela e Irán, el rectorado de la UBA jugó políticamente para el imperialismo, sobre todo en Palestina. Los rectores responden explícitamente a las multinacionales, sobre todo mineras pero ahora también tecnológicas que han penetrado en los rediseños de las ciencias exactas y las ingenierías (por ejemplo, reemplazar Química en CBC por Pensamiento Computacional). El instituto del Gas y del petróleo de la UBA se encuentra dirigido por uno de los impulsores teóricos del RIGI. La “geopolítica del petróleo” – un boom académico en la UBA – tiene como criterio elemental el sostén en alto del precio del petróleo.  Los funcionarios de las franquicias argentinas de Chevrón que redactaron el plan de estudios Ingeniería en Petróleo son lo que acaban de reunirse con el Ministerio de Guerra estadounidense que, bombardeos mediante, le garantiza un precio ascendente a la nafta.

10. A diferencia de lo que sucedió en las universidades norteamericanas y, hasta cierto punto, en las europeas, la agitación contra el consorcio de la guerra está completamente ausente. No podría venir de ningún rector de las camarillas (PJ, radicales) por su asociación vinculante al sionismo, pero tampoco ha provenido de parte de la izquierda. Ésta no tiene a la guerra como eje de agitación ordenante, a diferencia de cómo si lo tiene toda la burguesía mundial y en particular la camarilla de Milei. No puede así la izquierda comprender la política de aplastamiento fascista de la vida cultural en la que se enmarca el ataque a las universidades. Si en Texas se prohibió a Platón, en general, la asfixia presupuestaria hace las veces en la Argentina de censura científica a las masas en pos de la destrucción de las perspectivas de vida de la clase obrera condenada al trabajo informal, embrutecedor. 

11. La barbarie educativa pertenece a todos los niveles, desde el inicial al superior. La infraestructura de las escuelas parisinas en huelga es un lujo frente a las escuelas bonaerenses. En la Ciudad, los macristas, en complicidad legislativa con el PJ (Santoro) y los radicales (Lousteau) acaban de destruir toda la estructura histórica de la escuela argentina mediante la reforma BA Aprende. Las perspectivas de una rebelión docente están presentes en todas las provincias del país cuando no ha llegado ya a su climax (Tierra del Fuego, Jujuy). Los gobernadores en general, con Kicillof a la cabeza, han tomado el trabajo sucio de aplicar la motosierra y las reformas educativas en sus provincias, además de aplacar a la comunidad educativa en el enfrentamiento al gobierno nacional. 

12. La marcha fue ciertamente menor, pero en política no siempre la victoria la decide la cantidad de asistentes. Volviendo a lo sucedido dos décadas atrás, para que caiga Alterini (y con él no ponga en discusión la forma de gobierno universitario), una dirección clara de docentes y estudiantes no necesitó más que una movilización de casi diez mil asistentes y una semana de ocupaciones para ganar. Un año antes, en el 2005, lo que los medios catalogaron como “el argentinazo en la universidad”, no contó con movilizaciones mayores a los diez mil asistentes (excepto, en Córdoba, 35000) pero sí con treinta día de huelga docente indefinida, acompañadas con tomas en todas las facultades del país y la convicción inquebrantable en la victoria, en aquel caso, el salario y el blanqueo de docentes ad honorem. De acuerdo al rectorado, en mayo de 2024, se movilizaron a Plaza de Mayo un millón de personas. No hace falta tanto agitar el avispero como remover la dirección. 

13. El movimiento universitario quedó a merced de los rectores, sobre todo, porque la izquierda se convirtió en otra pata de la política de los rectores. Fue en la Universidad, quizás, donde antes que en ningún lugar se observó su sumisión a los aparatos del Estado. El partido de Bregman militó durante dos décadas contra los intentos de constituir una dirección combativa. Pero el pasaje de la dirección combativa en cuestión, el Partido Obrero (no se lo puede omitir al hacer una crítica del rol de la izquierda en la universidad) a la concepción bregmanista de que la universidad forma parte del programa de “reivindicaciones nacionales” clausuró y destruyó décadas de lucha contra la burguesía nacionalista que dirige la universidad. La idea de construir a la cuestión universitaria en una causa de unidad nacional es reaccionaria, omite las condiciones de clase en las que se desarrolla la universidad, la naturaleza de la burguesía universitaria (claustros, camarillas, cátedras enquistadas) e incluso la puja contra las tendencias pequeñoburguesas academicistas. 

14. La forma de la melancolía política, sin embargo, aún persiste. Nos referimos, por ejemplo, al caso de AGD, “el mayor sindicato de la UBA”. Aún con una década de iniciativa nula en su haber, agrupa lo que en el marco de la docencia universitaria podríamos llamar «antiburocrático», fundamentalmente en rechazo a los sindicatos kirchneristas. Esto no implica de ninguna manera una reivindicación de su dirección, al contrario, es necesario clarificar ante la vanguardia su rol reaccionario en tres años de lucha feroz. El boicot a la huelga indefinida de Ciencias Exactas, la espalda a los estudiantes que ocuparon facultades o la unidad de acción con la CGT. han llevado a la docencia de la UBA a la peor situación en sus dos siglos de historia (sin lucha de por medio, solo como ejemplo, a los jubilados docentes les quitaron su obra social). AGD UBA es consecuencia, primero, de las luchas contra la burocracia menemista. Los burócratas que en los noventa defendían las reformas descentralizadoras de la educación (Riggi) estuvieron el 15 en el acto, compartiendo consignas y orientaciones con la dirección actual de AGD. La AGD actual camina en el vacío, omite, fundamentalmente, que el primer patrón de los docentes es el Rector y convive en la idea utópica de una lucha unida contra el gobierno de Milei. La unidad con los decanos nacionalistas le cuesta la capacidad de combate en las facultades, como en el caso de Exactas, donde ir a fondo implicaría una denuncia del rol del kirchnerismo en el manejo de las universidades. 

15. En el marco de la declinación del gobierno de Milei asfixiado por los pagos de deuda y la caída de la cotización de sus bonos, los rectores apuntan a transformar la lucha en una eventual (y aún falta de garantías) elección 2027. Lo mismo acaba de hacer el Encuentro de Mujeres llamando a una convocatoria a la Casa Rosada recién para octubre del año próximo. Brasil, en cambio, demuestra que la manipulación electoral de los movimientos predispuestos a enfrentar a la «ultraderecha» acaban en derrotas. Pero esa es la esencia del operativo, por un lado, de la expectativa en que Milei “cumplirá la ley” y, por otro, del “Bregman 2027”. Sin embargo la izquierda no ganará las elecciones sin el desarrollo de luchas hasta las últimas consecuencias. 

16. Es evidente, finalmente, que se ha abierto una etapa de clarificación política, sobre todo por el esmero represivo del gobierno y pérdida de autoridad que ha evolucionado aceleradamente entre los rectores, sus sindicatos y federaciones. Esto plantea a las organizaciones combativas una batalla por la dirección del movimiento. En vez de «Milei cumplí la ley» nosotros decimos que «La ley no existe con Milei». En vez de paros aislados y rotativos, nosotros planteamos una huelga indefinida con bloqueos en los edificios de posgrado y cursos privados, con ocupación de decanatos y rectorados.

17. En la UBA, frente a la elección de rector, denunciamos un intento definido por asentar una dirección filo mileísta adaptada al proceso de privatización mediante el método del ahogo presupuestario. La elección se hará de espaldas a los 300.000 estudiantes a los que se les ha quitado la posibilidad de organizar anualmente la elección de sus centros de estudiantes con la complicidad explícita de la izquierda, el peronismo y los radicales.. Planteamos la destitución del decano Giusti, de económicas, hombre de la Policía Federal, acusado de cobrar sobreprecios al hospital de Clínicas, remarcando que es fundamentalmente un hombre del rector Gelpi. Planteamos que una asamblea constituyente universitaria debe gobernar la universidad.

18. Las conclusiones políticas de Mella, Mariátegui y el marxismo latinoamericano en general, que rechazaban la posibilidad de la transformación radical de la universidad sin la transformación revolucionaria y socialista de toda la sociedad, continúan más vigentes que nunca en la época de la guerra internacional. Los grandes monopolios internacionalistas han apostado a una subsunción de la cultura mundial a sus intereses de fondo, militares, pseudotecnológicos. La universidad fue y sigue siendo en el Capital un eslabón de la cadena de producción, además de ella misma una mercancía. En el intento de transicionar el modo de producción capitalista a un modo de producción bélico la universidad camina por el abismo. En la transición tecnológica que implica la Inteligencia Artificial, la universidad es una mercancía de valor ascendente. En esa doble expresión, sufre las consecuencias del fuego cruzado. El proletariado es sometido a una crisis excepcional sin que emerja como orientación política independizada, pisoteada por las instituciones clásicas de las universidades: decanatos, rectorados, burocracia en general. 

19. La función principal de la agitación socialista en la universidad es la de ganar a la población académica, a sus docentes, a los hijos de obreros que quieren estudiar, a transformarse en una palanca para la transformación radical de la sociedad. 

20. La conexión internacional entre Francia, España, Chile y Argentina emerge de forma natural, consecuencia de la crisis mundial de deuda y el avance de la guerra.

1917