En silencio, el Banco Central autorizó a los bancos a transformar sus leliqs en bonos para utilizar en los encajes. Los encajes bancarios son los depósitos que cada banco privado debe hacer en el Banco Central (BCRA) en razón de los depósitos que a su vez los usuarios realizan en los bancos, para garantizar su liquidez.

Los leliqs nacieron en el gobierno de Macri, con el objetivo de absorber pesos del mercado y evitar que fueran a la compra de dólares. Por lo general, el periodismo económico “olvida” el cambio sustancial para el sistema financiero que ha representado el nacimiento de las leliqs: son bonos a los que sólo pueden acceder las entidades bancarias. Los Bancos son los únicos beneficiados en las rondas mensuales de liquidaciones. Capitalizan así toda la tasa de interés que absorbe el Banco Central, en otras palabras, el capital financiero absorbe la plusvalía de la clase obrera argentina.

Alberto Fernández perpetuó el sistema de leliqs. Ahora las reemplaza parcialmente por bonos, que en primer lugar pagan un interés del 10% mayor y, en segundo lugar, crean una deuda del Tesoro nacional (es decir, del presupuesto público). Por otro lado, se alega que con estos mecanismos se absorben pesos que de lo contrario generan inflación pero…¿qué pasará cuando deban pagarse, con interés, esos bonos? Esto significa que el gobierno emite valores a futuro. De esta forma, mientras en el 2020 parte ínfima de la emisión monetaria iba a parar al financiamiento de los “gastos sociales de pandemia” (IFE, vacunas), ahora el gobierno se compromete a que emitirá sólo para las grandes entidades bancarias o los tenedores de bonos. Se consagra de forma definitiva un gobierno del capital financiero

1917