Echar a Berni será una victoria del movimiento obrero

Confirmada la desaparición forzada de Facundo Castro por parte de la policía bonaerense dirigida por el ministro de seguridad provincial Sergio Berni queda claro que su continuidad en el gobierno es incompatible con las libertades democráticas.

Sergio Berni no es, como se pretende hacer creer, una novedad de la política post macrista. Sí es, en cambio, un hombre de Estado que incursionó en la política nacional como agente privado del gobierno menemista infiltrándose a pedido de Néstor Kirchner en la huelga minera de Río Turbio de 1991. En aquella ocasión fue expulsado por los propios obreros de la mina al descubrir que trabajaba como espía secreto.

El currículum antiobrero de Berni es imponente y siempre de la mano de los Kirchner o, en todo caso, de Scioli durante su gobernación. Cuando Macri solicitó ayuda a Nación en el 2010 para desalojar a las 1500 familias del Parque Indoamericano fue Berni quien encabezó la tropa bonaerense. Se ganó allí el derecho al cargo de secretario de seguridad de la nación designado por la propia Cristina Kirchner previendo la escalada de huelgas que gestaría la devaluación de Axel Kiciloff. Fue él mismo en persona quien comandó a la gendarmería que reprimió violentamente a los trabajdores de Lear, Gestamp y toda la Zona Norte de la Provincia que enfrentaban despidos y suspensiones. En este caso, el premio obtenido fue directamente internacional galardonado como representate argentino de la interpol en la Ciudad de Mónaco cuando ejércitos de todo el planeta se reunieron para “enfrentar el narcotráfico”.

Ahora es evidente que además de reprimir obreros, Berni desaparece a sus hijos. Mientras tanto, en los medios de comunicación se desarrolla un operativo inmenso de encubrimiento en el que las responsabilidades sobre el asesinato de Facundo intentarán recaer en agentes policiales particulares y no en el poder político.

La lucha por Facundo se dará en el marco de una crisis descomunal de todo el régimen político. La clase obrera intervendrá con sus métodos: el piquete, los volantes, las pintadas, las asambleas, las coordinadoras y, sobre todo, la huelga general.

Fuera Berni, enemigo de la clase obrera.

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