¡El aborto legal es esencial! Sobre el XXVII congreso del PO

Escribe Maxi Laplagne

En un congreso clandestino que no podrá ser avalado nunca por el conjunto del Partido Obrero porque a los militantes no les fueron informadas las fechas de su realización, los padrones nunca fueron oficializados y no se le permitió el ingreso a más del cincuenta por ciento de los afiliados, la dirección usurpadora del Comité Central ha dado un giro definitivamente reaccionario en su política. Ni en las resoluciones generales informadas ni en el resumen que ofrece Gabriel Solano en Prensa Obrera las reivindicaciones de las mujeres ocupan el mínimo espacio. La lucha por el aborto legal fue arrancada del eje que orienta la política general del partido y las discusiones alrededor del rol revolucionario que ha demostrado la ola verde han sido sacadas del primerísimo plano en que se deben ubicar. Las reivindicaciones femeninas han quedado apenas para la comisión de mujeres y diversidades cuya principal resolución es «la realización de un congreso nacional del PDT… ¡en febrero de 2021!».

Pero cuidado, hay que prestar atención y analizar este movimiento en detalle. No se trata de que Solano y Pitrola rechacen ahora la legalización del aborto sino de quitar su lucha del lugar que le corresponde a la etapa. Veamos.

En primer lugar, el congreso fraudulento del PO se realizó en paralelo a la guerra judicial que se desata en los Estados Unidos, donde Trump intenta imponer una jueza de la corte suprema que le permitiría vetar definitivamente la legalidad de la interrupción voluntaria del embarazo en aquellos lugares donde ya rige su legalidad. A su vez, esta es la respuesta de la reacción imperialista contra los Estados que luego de la rebelión popular que desató el asesinato de George Floyd habían avanzado en la aprobación de leyes de reconocimiento político a las mujeres y las diversidades sexuales. Es decir que en momentos en que el mundo entero pone en discusión la legalidad del aborto, el congreso del partido lo corre del eje central.

En segundo lugar, el congreso sesionó mientras la crisis política argentina empuja cada vez más a la burguesía a una salida reaccionaria la cual, ante la imposibilidad de un gobierno de derecha golpista que pueda tener apoyo popular, recaerá nada más y nada menos que en los peronistas del senado. La salida al impasse que atraviesa el país, default mediante, será la guerra contra las nuevas ideas de libertad sexual que atraviesan al país.

Cuando en el mundo asistiremos a una guerra por los derechos de las mujeres, Prensa Obrera pasa a demostrar que su giro al feminismo posterior al año 2018 fue una mera herramienta electoral porque ahora que las reivindicaciones femeninas se han transformado en la bandera de defensa crucial del progreso de la sociedad, han pasado al segundo plano. Más importante aún es tener en cuenta estas resoluciones en el marco de la etapa general que atraviesa la crisis capitalista en todo el mundo. Atascada por contradicciones brutales entre la sobreproducción y la escasez de recursos elementales en la mayor parte del mundo, la burguesía se ha vuelto ya no sólo incapaz de representar las conquistas de sus revoluciones pasadas sino que se ve obligada a arremeter contra los propios derechos democráticos que su sociedad había hecho surgir.

En el año 2018 la lucha por el aborto encerró una contradicción crucial: por un lado era la imposición de las masas movilizadas y, por el otro, era utilizado por el gobierno de Macri para encubrir la crisis de disolución que se gestaba en su gobierno. Es decir que la popularización a niveles tan gigantes de lucha fue la consecuencia de la perseverancia del movimiento pero también de una política de Estado.

Esta situación se ha modificado. Por un lado, porque luego de las movilizaciones en Argentina el pañuelo verde se expandió a toda América y demostró que la mínima reivindicación popular en nuestro continente quedaba necesariamente en manos de la clase obrera. Lo mismo sucede actualmente en Bielorrusia, donde uno de los movimientos con mayor participación en la rebelión es el de las diversidades sexuales. En la vereda de enfrente, los gobiernos se ven o bien obligados a girar a la reacción o bien a profundizar la política de persecusión a los derechos de las minorías. Este último es el caso de Lukashenko.

Por otro lado, quiérase o no, el coronavirus ha acelerado a niveles imponderables la disolución de los estados y las reivindicaciones democráticas que hace apenas unos meses atrás podían ser bandera de gobiernos progresistas ahora, directamente, pueden ser el primer paso a movimientos revolucionarios ya que de forma inmediata colocarían en la cabeza de la población el problema de cómo conquistarlos, es decir, del poder político. Como sea, en nuestro país, la burguesía buscará evitar que suceda otro 2018.

Finalmente, en aquel año, luego de la votación en diputados, el Comité Central ya había dado por perdida la batalla antes de que se vote en el Senado, anticipando desde la editorial de Prensa Obrera que no existían condiciones para conquistar el aborto dado el poder de la reacción eclesiástica. De esta manera, en vez de llamar a las mujeres movilizadas a tomar acciones directas contra el senado, en vez de convocar a los trabajadores a organizar la huelga general, en vez de convocar a la formación de asambleas populares por el aborto legal, el comité central del partido obrero se lanzó a la falsa esperanza agitada por las bancas kirchneristas de un plebiscito que tendría como organizadores a los parlamentarios que ya habían vetado el derecho. Hoy, la explicación del abandono a las reivindicaciones femeninas por parte de la burocracia usurpadora es simple: podrían gestar una situación revolucionaria, contra lo cual han militado durante los últimos cuarenta y ocho meses. Es la continuidad del apoyo a la emergencia económica mientras el comité central rezaba en televisión para que Macri no caiga.

Lo aquí expuesto ya es una razón más que suficiente, sin contar las miles de irregularidades, para que se veten las resoluciones políticas del congreso fraudulento y se convoque a un verdadero congreso del partido obrero con la participación ya no sólo de toda la militancia sino de los aportes de todos aquellos trabajadores que deseen discutir la intervención del partido obrero en la crisis más imponente de la historia del capitalismo. Ningún congreso que hoy, 15 de octubre, se diga obrero y popular puede dejar por fuera la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito como una de sus reivindicaciones y campañas principales.

Un comentario sobre “¡El aborto legal es esencial! Sobre el XXVII congreso del PO

  1. El Cerdo judio Jorge Altamira, siguiendo la línea de la cerda judía de «Democracy Now», Amy Goodman, se lamenta por la pérdida de la cerda judía Ruth Bader Ginsburg en la Corte Suprema de los Estados Unidos que, para su mayor desencanto va a ser reemplazada por un amor de mina con siete hijos y, para peor, Católica; es que el judaísmo considera las leyes y la justicia como su territorio; es por eso que Altamira acusa a Amy Coney Barret de ser de «derecha», otra vieja táctica stalinista.
    Como taparrabos, Altamira sale, tras cartón, a criticar el rol de las cortes en el estado capitalista, solo ahora porque los Demócratas ya no tienen una mayoría en ella; Altamira repite los embustes de las Fake News Yankees de un 6-3 a favor de los conservadores en la corte, cuando es bien sabido que el Jefe de la corte, Roberts, ha estado votando con los jueces Demócratas. Pura falacia judía.
    Altamira menciona específicamente su preocupación por la posible revisión de la ley que permite el infanticidio, conocido como el «right to choose’, haciendo oportunismo con las feminazis argentinas que fueron cruciales en su desplazamiento del PO. Mientras la Corte tenía una mayoría liberal por unos 30 años no había ninguna objeción de la izquierda y el progresismo pero, al darse vuelta la taba, ahora lo encuentran intolerable; es la bosta de la corrección política. Los seudo-trotskistas argentinos son solo forros.
    Con esta perspectiva ahora los Demócratas se plantean «ampliar la corte», nombrando más jueces de su apetencia, es una propuesta que no tendría muchas patas, ni bien otra administración republicana tuviera el control del Senado; claro para llevarlo a efecto los Demócratas tienen que primero ganar la presidencia y la mayoría del Senado «good luck with that one». Claro que en su pedorreo, Altamira ya declara que Trump visualiza «su derrota electoral»: «Adivina suerte baisano».
    El judaísmo es una ideología criminal.
    Gati

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