El gobierno tiró la toalla, los obreros no nos bajamos del Ring

Volante a repartir en el plenario obrero convocado por el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático – 12/12/2020 |

En una mística que quedará para la historia, gobiernos de todo el mundo pretendieron vestirse de gladiadores que estarían a la cabeza de la guerra contra el coronavirus. Pero, pasado un año, han fracasado. No sólo los números oficiales contabilizan ya millones de vidas perdidas sino que ahora, también, la aplicación y distribución de la vacuna se ha transformado en una riña de gallos.

Colocar la pandemia en el centro de la escena no significa, de ninguna manera, correrse del resto de la agenda. Al contrario, desnuda la orientación social de un régimen agotado, incapaz hasta de garantizarle al pueblo una despedida digna de su máximo ídolo. Si a Diego lo velaron entre perdigones de la Federal, ¿qué queda para el resto? El gobierno que podría haber aprovechado la pandemia para asestar un golpe definitivo a la oligarquía que decía enfrentar, en vez de construir hospitales, rifó el PBI en la timba financiera. Ahora, mientras se dice que los “países pobres” no tendrán total acceso inmediato a la vacuna, Kicillof reabre hasta los bingos en la Provincia para volver a saturar los hospitales en el que los trabajadores no han tenido aumento, ni vacaciones, ni licencias pagas, ni gratificaciones y, por supuesto, están obligados a habitar día a día con la decadencia del sistema de salud. Sí, el plenario del SUTNA delibera en la Argentina donde los hospitales no tienen agua potable para limpiar la mierda de los enfermos. Los enfermeros son muy repetitivos en dejar de ignorar el costado escatológico de la crisis. Decir las cosas como son es la mayor herencia maradoniana.

Que vienen por todo no es una novedad. Si no fuera que los paramos en diciembre del 17 la reforma laboral ya sería real no solo de hecho, sino también constitucional. Para remarcar la ofensiva contra la clase obrera la gran prensa repite sin cansancio que “Argentina tiene convenios laborales del año 45”, “que los salarios están bajos pero siguen siendo muy altos en comparación al resto del mundo” y que mientras en Corea y Burkina Faso los obreros trabajan calladitos y se bancan las condiciones de semi esclavitud, en cambio, en Argentina, los obreros son caprichosos, hacen paros, se niegan a pagar el impuesto al salario, se quieren jubilar dignamente y poder mandar a sus hijos a escuelas en condiciones. Los sindicatos clasistas son un problema gigante para el ordenamiento capitalista ya no sólo argento, sino mundial.

La derecha macrista, por supuesto, toma nota de la situación y festeja el fracaso del gobierno porque sabe que se podrá recostar en él cuando decida una ofensiva definitiva contra el pueblo argentino. En caso de intentos de golpe de estado como en Paraguay, Brasil o Bolivia ¿qué autoridad tendrá el gobierno para defenderse? Está claro que la defensa de los derechos democráticos quedará otra vez en manos de los trabajadores, tanto como en los setenta quedaron en manos de las coordinadoras fabriles.

El presente plenario delibera en una crisis política mayúscula imposible de abarcar en un volante porque un vistazo general deja de lado la riqueza particular que cada obrero debe aportar desde su lugar al análisis. Eso deja a las vistas, entonces, que tampoco una “gran movilización” cierra el debate porque, en definitiva, en vistas a las masas que tan mal la están pasando en la Argentina, funcionaría como un saludo a la bandera tal como las marchitas de la CGT. Al contrario, el movimiento obrero tiene que mostrarle al pueblo argentino un horizonte político que eleve su moral para abordar los tiempos convulsivos que se avecinan. El plenario debe funcionar como un proceso de deliberación de los no tantos que somos aún pero que rápidamente creceremos en número si le mostramos un camino de victorias a la clase obrera. Así, sin decirlo del todo, sin caer en la vulgaridad de repetir como un loro “dictadura del proletariado” mientras no se hace nada por ella, nosotros, al organizarnos con seriedad, nos transformamos en la dirección de un futuro gobierno obrero. El plenario debe tener en la cabeza un horizonte futuro y plantearse la tarea de conformar a la vanguardia obrera de la Argentina mediante la máxima democracia obrera y popular. Eso sí es luchar por un gobierno de trabajadores. Si este plenario, en esta nueva etapa adquiere esas dimensiones, sin dudas podrá “salir por arriba” de la crisis e intrigas que atraviesan a la izquierda argentina y que no pueden más jugar de freno para la deliberación de la clase obrera. Hay que poner las barbas en remojo.

Para ganarnos la confianza de los trabajadores lo más importante es organizar la victoria de las luchas que se llevan a cabo que, por supuesto, son cientos en todo el país. Seguramente luego de las exposiciones se verá con claridad la riqueza de combates que atraviesan a nuestra clase pero, sin dudas, por el carácter crucial para la etapa, el plenario del SUTNA debe abocarse de lleno en acompañar con huelgas, piquetes y declaraciones de todo tipo a los trabajadores de la salud que se organizan masivamente en todo el país y que, en Capital, como lo hizo la docencia para defender las clases virtuales, le acaba de arrancar sucesivos paros a la burocracia sindical sin bajarse ni un solo segundo del 100% de aumento salarial. Una conquista de los hospitales será una conquista posterior de todo el proletariado.

Finalmente, está a la vista que la defensa de los derechos de las mujeres no puede quedar en manos del régimen que nos somete a jornadas laborales de más de doce horas en fábricas textiles o que corre la cara frente a los femicidios crecientes como sucede en Jujuy. La cuestión del aborto legal ha entrado en una etapa crucial por varias razones: aún con las modificaciones clericales que ha impuesto el gobierno nada garantiza su aprobación en el Senado. Ya en el año 2018 la CGT hizo lo imposible por dejar al movimiento obrera afuera de la deliberación política. El presente plenario debe modificar esto de raíz. Para ello resulta imprescindible sincerarse con nuestra clase y demostrar la atrocidad que significa la inclusión de las cláusulas que no permiten la libertad de decidir a las niñas de entre 13 y 16 años y que avalan la objeción de conciencia de las instituciones clínicas que lucran con los abortos clandestinos. En fin, seguirá siendo el capital el que decida sobre el cuerpo de las obreras. El plenario debe convocar a movilizarse por el aborto legal, seguro y gratuito sin ninguna objeción de conciencia y libre para mujeres de todas las edades.

Un nuevo round está por comenzar.

100% DE AUMENTO PARA LOS TRABAJADORES DE LA SALUD

ABORTO LEGAL, SEGURO Y GRATUITO. ABAJO LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA

Comité de redacción de 1917

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