El licenciado en casi todo

Escribe Maxi Laplagne || Freestyle Literario

Graduado en casi todas las carreras profesionales al Licenciado en casi todo Diego Rojas le gusta hacerle saber al mundo entero de sus amplios conocimientos artísticos siempre recargados de un tinte místico y sensual que atraiga a casi todo el público. Como una ensalada rusa combina el gourmet con el arte revolucionario de octubre aunque el resto de los mortales no tengan tan claro como él el origen eslavo de la papa con zanahoria y mayonesa, una delicadeza de sus neuronas magistrales repletas del dulce elixir de la sapienzia.

Como casi todo, el licenciado vira a la izquierda intentando encontrar un rumbo de los infinitos que le recorren el cuerpo, porque a él tan amplio en los saberes de la vasta humanidad no puede serle nunca suficiente un sólo camino. Necesita del arte literario para expresarse con soltura porque teme que la sagacidad del placer periodísitico le corroa su dureza, mas con disponibilidad absoluta de tiempo vacía una copa de vino en su desmesurado ser, tipea alguna que otra vocal y la envía a la redacción del periódico que lo va a publicar. Sucinta y dificil es la vida de quien casi todo lo sabe.

Sabe que sabe y también que no sabe, sabe de Sócrates pero más de la corrección de Platón. Quiere lo que sabe aunque anhela no saber, una capacidad que reconoce en otros mortales pero con la que él no fue obsequiado por la naturaleza. Aunque quiera no saber, no puede y cada vez que su conocimiento se ilumina (o sea, cada minuto de su pesada existencia) necesita enviarle un mail a Jacyn, el editor de Política Obrera, para contarle lo bomba que está la serie que se vio anoche en pijama, porque si dijese en pija estarían yéndoseles los modales al carajo y, digamos, a un tipo que sabe de casi todo nunca puede escapársele un «hijo de puta». Jacyn, tan altanero y expresivo en su recepción de conocimientos de inmediato le solicite que se explaye en un rico artículo. Kant tiembla porque la Ilustración está a punto de ser superada, el «piensa por tí mismo» ha sido reemplazado por la cordialidad de los amigos que solidariamente dirigen el periódico.

Puta como una cabra a veces el licenciado se vuelve re gay. Elevado como la ciencia que hace de sus dignos conocimientos la llave de la salvación del mundo que habita, de repente, una musa inspiradora estalla en la media pulgada que mide su dedo índice, el cual fuera de control comienza a dirigirse con una rápidez nunca antes vista hacia el centro de la pantalla del celular, el cual desbloquea con la contraseña que le da lugar al fondo de pantalla de Trotsky y Frida Kahlo. Oh, sí, que placer de la homosexualidad, oh, sí, que sensación única este arrebato de libertad que recorre mi dedo. Busca allí el arroba más sensual que encuentre, copia, pega y googlea sin igual. En un santiamén de inspiración la próxima nota ya está lista porque allí se han combinado todas las tendencias que recorren a la intelectualidad, o sea, él mismo y las que le diga Twitter. Mientras tanto, en la redacción de La Izquierda Diario, tiemblan ante el tembladoral de intelecto que nunca podrán alcanzar.

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