El trabajador argentino frente a la crisis

  1. Romper ese esquema histórico de acuerdo al cual la autoridad responde al llamado de más arriba. El capitalismo se apoya en el Complejo de Edipo para reemplazar la autoridad perdida del padre de familia por la autoridad de una figura popular construida mediante el poder político del Estado. En Paraguay construyen a Chilavert presidente, la figura deportiva reemplaza al fracasado intento  de la figura polémica al estilo Bolsonaro. Otro fracaso continental lo fue Macri. Ante el fracaso Nac & Pop, el empresariado argentino sabe que no podrá volver a colar candidatos propios. Larretismo. Hablan de un acuerdo entre “el laborismo” y “la extrema derecha” como “el que selló Israel en los ochenta”. Qué dicen, ni ellos saben, el acuerdo entre el peronismo y quien le haga compañía es el método de gobierno desde hace ya más de cincuenta años.
  2. En este derrumbe está lo particular de la crisis argentina. Algo así como el derrumbe final de la post dictadura pero actualizado a los vaivenes de la guerra mundial y una pandemia no-superada. Quiero decir: agonía del peronismo pero de la oposición también. Tras el 2001, el único movimiento que gestó la génesis de este andar fue el ni una menos y el aborto legal. 2018. En aquel entonces una tal Catalina Flexer publicaba un artículo en un periódico denominado Prensa Obrera en el que describía los vaivenes de la marea verde como el primer despliegue prematuro de la guerra civil. Dicho y hecho o mejor dicho: made in the USA. La declaración de guerra de la magistratura trumpista contra las conquistas de la democracia capitalista es un giro definitivo de la política mundial, siguiendo en el lenguaje de la teoría analítica, una castración previa al niño que busca autonomía. La búsqueda de “consensos” entre los partidos argentos de gobierno es el reconocimiento de no retorno al estado de continuidad legal. Desintegración política del régimen constitucional, asamblea barrial, piquete constituyente. 2001 + 2018 + la primera victoria en un sindicato nacional luego de siete décadas. SUTNA. Huelga. General ¿Hacer lo que dice la izquierda? DE NINGUNA MANERA. Crear sus propios medios, escribir sus propios diarios, forjar sus propias asambleas, escupirle la cara a los falsos dirigentes.
  3. Dice la prensa financiera: “economía apuesta a que el roll over de posiciones bancarias en leliqs cambien su típico destino del Banco Central hacia el tesoro”. Declaración de principios trascendental, digamos, formulación política de vaciamiento definitivo de un Estado Nacional, ya no sólo en sus recursos financieros típicos mediante tasa de interés sino acceso del banco a las garantías todas de la riqueza nacional. En la historia sólo se recuerda un giro de este tipo en 1890 cuando los bancos británicos exigieron la potestad sobre las reservas de oro porteño. Acabó el convite en la primera balacera pública en Plaza de Mayo. Barricadas, ejército popular… de estudiantes y profesores. Sacudón entre la clase obrera que se convoca a crear sus propias organizaciones. Giro definitivo en la historia e inicio de la Argentina contemporánea. Si es verdad que la historia es un ciclo circular, un retorno eterno al centro de la esfera, pues bien, digamos que la fórmula es penetración bancaria que sacude a la pequeña burguesía desintegrando una nación proletarizada que se convoca a las barricadas.
  4. De reojo o no tanto ha de tener el periodista proletario los sucesos cordilleranos donde un gobierno constitucional hace malabares para que se lo trague una nueva constitución. El silencio de Boric frente al proceso constituyente – o mejor dicho – las maniobras de Boric contra el proceso constituyente – han demostrado un giro de la burguesía nacional chilena hacia el “rechazo” en las próximas elecciones plebiscitarias. Rechazo, sí, a una constitución maniobrada a más no poder, rechazo, digamos, a su propia política. Cuando los directores holliwoodenses se convocaron a imitar la adrenalina causada por las guerras terroristas no tuvieron más remedio que imitar el suspenso de la bomba de tiempo. Son los segundos que se descuentan del regimen chileno, los dos años típicos de espera entre los procesos revolucionarios, qué se ve, cómo, en los medios de comunicación alternativos que han tomado la iniciativa otra vez. Los sucesos de Ecuador fueron primera plana en Chile, quizá, porque Ecuador es Chile, pseudo paraíso financiero de un país indigenizado por la indigencia.
  5. Último; aunque primero siempre sea la salud. Con las dos manos los diputados que se dicen sólo zurdos apoyaron (¿otra vez sin leer?) la ley de HIV que se festejó con leves subas en las acciones de las farmaceúticas internacionales celebrando que se aprueba una política de convivencia con un virus que sólo puede expanderse mundialmente guerra mediante. Fueron dos semanas felices para la empresa farmaceútica que cotiza en la city porteña que festejaron con algarabía la asunción de un rector universitario propio. Ahí está el quid de la cuestión, el avance de un gobierno peronista contra lo que queda de salud y educación.

    Maxi Laplagne