Fuera la policía bonaerense

El asesinato de Facundo Castro echa luz a lo que ya estaba claro: las fuerzas policiales funcionan como un instrumento de persecusión, tortura y adoctrinamiento de la clase obrera. Como se ha demostrado en Chile, cuando los pueblos se levantan en masa, los cuerpos policiales hacen las veces de ejército de resguardo del poder político y la propiedad privada.

Por estos días varias organizaciones plantean que una campaña política direccionada contra la policía pueda aislar a los trabajadores de la posibilidad de reclutar agentes. Pero esto es sumamente falso pues intentar ganar policías a la causa socialista requiere, antes que nada, el avance de la causa mediante sus métodos y consignas, es decir, que se transforma en un problema dialéctico: sólo mediante el enfrentamiento inclaudicable contra el cuerpo armado del Estado es posible avanzar casilleros que trastoquen la conciencia de todas las clases sociales y, entre ellas, las de los policías que se retoben contra su función y la corrupción que rige entre las fuerzas de seguridad.

Por otro lado, plantear el desmantelamiento de la policía no sólo es utópico sino reaccionario porque apunta a atacar a las fuerzas de seguridad mediante el control del Estado capitalista otorgando el arbitraje político al gobierno que comanda el Estado. Si quienes plantean esta consigna, en cambio, afirman que el desmantelamiento se haría a través de un gobierno obrero entonces otra vez se posicionan del lado de la reacción pues quien más que un gobierno de trabajadores requerirá de las fuerzas armadas para aplastar a la contrarrevolución y es justamente en el enfrentamiento a las fuerzas policiales que se gestan las milicias del proletariado.

Fuera la policía Bonaerense porque reprime obreros y asesina jóvenes. Fuera el cuerpo armado del Estado mediante la movilización popular y la huelga general. La lucha por Facundo alcanzará la victoria sólo mediante la intervención masiva del proletariado porque Berni no representa las aventuras de un sujeto que desvaría en su motocicleta sino los intereses reales de la burguesía que necesitará de los Bernis para reformar las jubilaciones, reventar convenios colectivos, despedir en masa y asfixiar al pueblo con nuevos impuestos.

Maxi Laplagne

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