Fuera Sergio Massa | Asamblea constituyente

Los movimientos políticos de la Casa Rosada no deben pasar desapercibidos para los trabajadores. Si bien se enmarcan en un proceso de descomposición, representa también una salida capitalista a la crisis más importante de la historia argentina, por supuesto, enmarcada en los vaivenes de la crisis y la guerra mundial. El domino de caídas presidenciales que comenzó en Inglaterra y pasó rápidamente a Italia está tocando la puerta de la Argentina.

Massa asume con el visto bueno del Fondo Monetario. De hecho fue quien homogeneizó el Congreso Nacional para avalar el memorandum con su voto. Como se sabe, “el acuerdo de facilidades extendidas” estableció que todos los flujos de la economía argentina pasaban a estar contabilizados de acuerdo a los movimientos de la tasa de interés que el Banco Central pueda entregar a los bancos. El gobierno argentino es un equipo de marketing de CEOS que hacen política para que suban las acciones de los especuladores, entre los que se cuentan ellos mismos. Massa viene para dar consistencia a un frente empresarial de petroleras, industriales y sojeros que apuestan a 1) devaluar y 2) utilizar los dólares que obtengan para elevar sus créditos. Es un gobierno de transición monopolista en un contexto mundial de destrucción de fuerzas productivas. Hoy mismo, YPF alcanzó su máxima cotización local en un siglo a partir del crecimiento del precio petrolero que gesta la guerra de Biden y Putín.

En el derrumbe político, sin embargo, pujan por llevarse puesto la mayor cantidad posible de derechos sociales de la clase obrera. Massa ha sido el capitán de la utilización de los fondos de las ex AFJP de los jubilados para pagar deuda externa. Son conocidas sus relaciones carnales con la burocracia sindical de la CGT a la que intentará construir en su brazo derecho alertando una avanzada fenomenal de huelgas que prematuramente se gestan en fábricas de todo el país como corolario de derrotas que la burocracia obtuvo a lo largo y ancho de la Argentina.

No llamamos al obrero afín al kirchnerismo a romper con Massa para continuar el juego de engatuzar a la clase obrera con nombres, ya sean los Kirchner o los Lula da Silva. Llamamos a utilizar esta crisis final para romper definitivamente con el régimen capitalista, en todo caso, si el peronismo debe ser sostenido, se recosntruirá sobre bases que decida la mayoría obrera. A la convocatoria bancaria para elevar tasas de interés, le oponemos la publicación de todos los acuerdos financieros del Estado con los Bancos, los fondos buitres y los capitales de inversión para que sea una asamblea constituyente la que reorganice la economía bancaria de acuerdo a datos concretos. Una asamblea constituyente es un organismo político que asume el poder para discutir una reorganización social de la economía, en definitiva, es lo mismo que ha intentado hacer el Fondo Monetario mediante el Congreso y, como se demuestra, ha vuelto a fracasar. La asamblea constituyente será el resguardo de un sistema realmente democrático.