La Barbarie del Capital

Escribe Cata Flexer |

¿Qué imagen elegir? ¿La de una larga fila de gente con sus pocas pertenencias a cuestas? ¿La de las topadoras tirando casillas para que dejen de ser viviendas y vuelvan a ser baldíos? ¿Alguna de las que muestra los juguetes de los niños abandonados sobre el pasto? ¿El fuego y el humo?

Clarín se jacta hoy de la viveza de Kicillov, que tiró una “bomba de humo” (el pedido de aplazamiento del desalojo, que nunca sucedió) para que a los ocupantes les cayera el desalojo deprevenidos. El operativo tiene poco que envidiarle a otro famoso desalojador, Cacciatore, el intendente de la Capital durante la dictadura que pasó las topadoras por villa 31. Todavía era de noche cuando empezaron a sonar los disparos y la policía fue casa por casa “salgan porque les quemamos el rancho”. ¿Ustedes se imaginan el terror de esas familias, de esas madres, de los chiquitos? No dejaron ni que desarmaran los toldos para poder llevarselos a algún lugar. En algunas imágenes se ven a los policías llevándose cunas y juguetes. Todo sucedía en plena madrugada, con el ruido de los tiros, el olor de los gases lacrimógenos y la imagen del fuego y el humo en el horizonte.

La indignación nos tiene que dejar alguna lección, el rigor de la represión contra los ocupantes de un terreno baldío en el tercer cordón del conurbano, que ocupó el debate nacional por tres meses, se plantea como aleccionador para el conjunto de la clase obrera más carenciada. En una situación donde el acceso a vivienda es cada vez más costoso, incluso para los trabajadores ocupados y en blanco, la propiedad privada capitalista (no así la propiedad individual del trabajador) estará por encima de cualquier derecho.

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