La salud de Mendoza en estado crítico

PRELUDIO DE QUE VENDRÍA

Sin lugar a dudas la pandemia desnudó y terminó de visibilizar el pésimo estado de todo el sistema sanitario de la provincia. Trabajadores y trabajadoras de la salud cobrando muy por debajo del valor de la canasta básica de alimentos, falta de materiales e insumos básicos para trabajar, de medicamentos para pacientes y una muy pobre infraestructura edilicia y de equipamiento en general. En otras palabras una gran desinversión en salud.

Allá por marzo del corriente año, cuando se decretaban la cuarentena y el aislamiento social obligatorio ya solicitábamos más equipamiento y materiales de bioseguridad para los nosocomios públicos; esto a fin de prevenir lo que finalmente vendría: contagios masivos dentro del personal de salud y el cuasi colapso del sistema sanitario hoy en día.

Pero el gobierno de Suárez y compañía tienen y tuvieron otras prioridades, por ejemplo, el pago de la descomunal deuda que tomó su antecesor Cornejo. Esto en desmedro de fortalecer un bien vital para el pueblo trabajador como es el sistema sanitario en su totalidad.

Entonces comenzaron los contagios masivos en los hospitales públicos; en primer lugar, en el Hospital Lagomaggiore. Porque muchos de los compañeros que trabajan ahí deben hacerlo en otro centro sanitario a la vez por los pobres salarios que perciben; sumado al escaso material de bioseguridad con el que contaban, más el hecho de que prestan largas horas de jornada laboral y comparten para su desayuno o almuerzo o cena un espacio común de 2mts x 3mts cuadrados y con el agravante de que hasta el día de hoy jamás se les realizaron testeos a todo el personal. Todo eso comulgó para que en cuestión de días se multiplicaran los casos de contagio entre el personal de salud de Mendoza.

Mientras tanto, más de 2.000 (dos mil) trabajadores de la salud seguían trabajando en forma precarizada(en negro), pidiendo el pase a planta permanente. El gobierno respondía con una irrisoria propuesta de pase a planta gradual a partir del 2021 y en función de méritos.

Nota aparte: hoy muchos de los contagiados son esos compañeros precarizados que paradójicamente no cuentan con una obra social, y que en algunos casos (como pudimos atestiguar) están llevando adelante la enfermedad y recuperación en sus hogares.

Además, como corolario del desprecio al personal de salud en general, el aguinaldo que debieron cobrar en junio recién lo percibirán a partir de septiembre y en forma escalonada. Las paritarias siguen cerradas y desde hace un año perciben el mismo sueldo pese a la inflación. La burocracia sindical sólo oculta todo y hace lo imposible por desmovilizar.

NADA ES LO QUE PARECE

Desde el minuto uno de la cuarentena, la ministra Ana María Nadal y el gobernador Rodolfo Suárez hicieron hincapié en que la cuarentena sería lo más perjudicial para la economía mendocina, y que la pandemia acá estaba controlada (sic.). Y siempre fueron fieles a su discurso; desde que comenzaron los contagios y se contaban por unidades, hasta hoy que se producen en promedio 250 diarios. De hecho, la ministra sigue minimizando la enfermedad y ocultando lo inocultable pues dijo hace un par de días atrás que los contagiados leves o asintomáticos podrían llevar adelante la internación en sus hogares.

Pero lo que subyace detrás de esto es que la provincia sólo cuenta con algo más de 250 camas de unidad de terapia intensiva y algo más de 3.000 unidades de sala común en su totalidad, entre el sector público y privado.

Por eso los números no dan: cuestión de lógica pura. Por eso el sistema sanitario de Mendoza está al borde del colapso.

Pero de eso no se habla como tampoco lo hacen los medios serviles de comunicación, mercenarios del poder de turno que se llevan fortunas en concepto de pautas publicitarias donde venden constantemente la gestión gubernamental y a la provincia; cual si estuviéramos en un paraíso.

Por eso acallan las voces de más de 60.000 personas afectadas en el departamento de Guaymallén, el más poblado de la provincia, donde por falta de insumos y personal se cerraron 8 (ocho) centros de salud para atender distintas patologías de los sectores más vulnerables.

BUSCAR UNA SALIDA

Ante tanto atropello gubernamental; ante tanto inmovilismo sindical y con el ánimo desmoralizado de much@s trabajadores, lo que nos debemos plantear es una salida ante este presente oscuro, y ante lo que en el futuro será una post-pandemia. Organizar y planificar luchas para combatir este régimen anti-obrero y con perspectivas de tomar poder desde las bases, en todos nuestros puntos laborales, con el fin de llegar al poder en toda su magnitud.

Martín Ortiz

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