La vacunación docente en Provincia de Buenos Aires

Escribe Maxi Laplagne

La lucha contra la presencialidad sigue vigente. Justicia por Marcela Gatti.

Se calcula que entre el día miércoles y el sábado 6 de marzo se han vacunado varias decenas de miles de docentes de toda la Provincia de Buenos Aires, recibiendo la primera dosis de la vacuna producida por el estado chino llamada Sinopharm. A todos se nos ha dado un turno estimativo para recibir la segunda dosis. En la cola de vacunación se apreciaban hasta lágrimas por parte de compañeros docentes entre fotos y festejos. Sin dudas, la vuelta a clases presenciales sin vacunas había comenzado a gestar una profunda indignación (cuándo no) problemas estructurales de fondo dispuestos a la «buena de Dios». A falta de un sindicato que rechace el regreso criminal a clases y de seccionales opositoras que organicen la huelga, la iniciativa había quedado en manos individuales de docentes que se largaban a una batalla política monumental porque desde la primera semana de febrero el empeño del gobierno en abrir las escuelas había significado un ataque virulento contra docentes y auxiliares generando roces de todo tipo con los directivos de las escuelas que, a su vez, son también totalmente perjudicados por la presencialidad ya que son quienes más tiempo pasan en la escuela. Todo este cóctel había elevado al primer plano de los medios de comunicación pero, sobre todo, de las charlas de sobre mesa entre el pueblo argentino, el problema que significaba la vuelta a clases volviendo, otra vez, a poner a la pandemia en el centro de la escena política. Sin haberse gestado del todo ni una rebelión masiva ni una huelga general docente, se trataba sólo de cuestión de esperar el correr de los días. Siendo que en palabras del propio ministro Trotta, hasta febrero, «la vacunación y las clases iban por carriles distintos», que las primeras dosis repartidas entre la población hayan sido asignadas a docentes representa dos cuestiones: 1) todo el sistema capitalista considera el regreso de la escuela como parte sustancial de su acumulación y está dispuesta, incluso, a dejar morir al resto de la población cuyo trabajo presencial es esencial en nombre de la «nueva normalidad» y 2) la vacunación frena los tiempos de una revuelta docente que ya recorría varias provincias del país y que, en la Provincia de Buenos Aires, sumada al desastre social que se atraviesa (varios alumnos, por ejemplo, cuentan que viven en tierras tomadas desde la pandemia) podía transformarse en una rebelión popular que se conectara con las grandes movilizaciones que desde el 2018 habían puesto en jaque al gobierno de Vidal o que en plena pandemia habían desafiado, incluso, las amenazas represivas del ministro Berni. El espíritu de Guernica, vive.

A la hora de hacer un balance, se debe diferenciar la apreciación psicológica de la realidad del análisis de la sociedad en su conjunto. En este caso, digamos, se trata de saber apreciar el significado de la vacunación en masa en relación a la gestión todavía capitalista de la pandemia y, como corolario, de la vacunación. Desde este punto de vista, la vacunación, más que representar un triunfo político de la clase obrera, representa, sí, condiciones para futuros triunfos porque la masa docente podrá organizarse, ahora sí, de forma presencial para abordar las problemáticas concretas que afronta cada escuela, desde las cuestiones edilicias y pedagógicas pero, también, el de una olla a presión que se ha desatado en los últimos meses, la del autoritarismo de los directivos presionados por inspectores y el ministerio a fin de frenar cualquier intento de organización docente. En su gobierno, Vidal había hecho proliferar las sanciones a través del ya famoso artículo 125 que imposibilita a los docentes sancionados de ejercer frente a un aula, sanción que fue aplicada hasta a docentes que organizaban actos por el 24 de marzo por fuera de los dictámenes oficiales. Los docentes vacunados, ahora, podrán verse las caras para discutir la caja de Pandora que ha abierta la pandemia. Pero, del otro lado, la vacunación a los docentes es la continuidad de la gestión capitalista de la vacunación. Traducido a términos políticos, la vacunación a docentes es una contradicción política porque representa la estatización objetiva del plan de vacunación, contrariamente a los planes de privatización mediante mutuales que se discuten en los medios. Visto desde el desarrollo de la lucha de clases, más aún, se trata de una estatización forzada por las circunstancias: «los vacunamos, o los docentes nos pasan por arriba». Ahora bien, como toda estatización burguesa manifiesta, de fondo, los intereses privados del Estado que queda a cargo de la ejecución dictaminados, desde el inicio del gobierno de los Fernández, por los fondos internacionales de financiamiento, el FMI y la Unión Industrial. Para ésta última la vuelta a clases presenciales era un objetivo prioritario para la «recuperación económica 2021». Las patronales necesitan reventar las licencias otorgadas a padres por pandemia pero, sobre todo, emular una suerte de normalidad social que reestablezca la circulación del comercio y el consumo entre la población. Así es que se ha vacunado a docentes antes que a cajeros de supermercados, repositores, operarios de fábricas, trabajadores callejeros, taxistas, choferes de colectivos, transportistas en general o desocupados que habitan viviendas o villas hacinadas y en condiciones sanitarias de infección por falta de higiene y agua. Por supuesto que, incluso, la palabra estatización le queda grande al suceso porque, en todo caso, lo que se ha estatizado es la distribución de la vacuna y no su producción ni su patente, todas atadas a los intereses internacionales del gran capital. Varios medios informan que el fondo COVAX, en el cual el FMI juega un primerísimo lugar, decidió entregar vacunas a la Argentina en los próximos días. Por su parte, como todo en el capital, la vacunación del estado ha respondido a la anarquía en vez de a una planificación adecuada. La circulación callejera y la presencialidad forzada de millones de trabajadores en todo el país hará gestar la segunda ola de COVID. Si es así, las clases se suspenderán y los docentes vacunados volveremos al trabajo virtual (ahora si luchamos por ello, claro) mientras la gran masa de la población no vacunada continuará con sus tareas expuesta al virus. Conclusión: la vacunación a docentes podría haber esperado pero se ha impuesto como política del capital, por un lado, y la lucha política de los docentes no dispuestos a morir, por otro carril. Además, el gobierno se negó desde el propio inició de la pandemia entregar PCs o habilitar los datos para desarrollar la conectividad. Esto había gestado una interna feroz al interior del Ministerio de Educación que parió la salida de la vice ministra Puiggrós. El gobierno de Trotta ha sido un férreo enemigo de la virtualidad desde el momento cero y este año no estaba dispuesto a poner ni un centavo en su desarrollo. Esto, además, demuestra su caradurez, porque en su universidad privada el ministro vende cientos de posgrados virtuales. La vuelta a clases, desde este punto de vista, representa un ahorro de caja en el país donde los dólares, se supone, no paran de ingresar como consecuencia del aumento de la soja, el trigo y el maíz. Otra cuestión crucial: Millones (sí, millones) de estudiantes ahora irán a la escuela donde los docentes están vacunados pero ellos expuestos al virus. Una tarea crucial es romper esa diferenciación y ayudar a la masa de estudiantes a conquistar su vacuna.

Finalmente, aún faltan al menos treinta días para que recibamos la segunda dosis pero las clases ya empezaron. Los casos crecerán en el próximo mes en las escuelas. En Baradero, en la mañana del día de ayer falleció la profesora Marcela Gatti tras contagiarse de COVID en una escuela en la que trabajaba como directora. Los casos positivos y las muertes harán crecer exponencialmente las luchas en las escuelas en un marzo que se presentará caliente. Como ha sido desarrollado en este artículo, la vacunación no frena la lucha contra la presencialidad criminal porque cientos de miles continuarán expuestos al virus en las escuelas o en el transporte público saturado. La voz de los docentes se hará escuchar todavía más fuerte. Deberemos romper el intento político del gobierno (los gobierno, porque ahora también Larreta ha anunciado la vacunación docente) de separar a los trabajadores de la educación del resto de la sociedad. Los VIP son ellos, nosotros somos obreros al servicio de la educación de calidad del pueblo argentino. Luchamos por vacunas para todo el país y el mundo entero, lo que pone a todo el sistema capitalista en el centro de la escena que ha hecho de la vacunación una mercancía de lucro en vez de un fármaco de sanación. Una lucha histórica de toda la humanidad podrá abolir las patentes. Dentro de la humanidad, se ha demostrado que existen dos clases sociales completamente opuestas: la de quienes se vacunan de espaldas a la población y la de quienes luchamos hasta por vivir.

7 comentarios sobre “La vacunación docente en Provincia de Buenos Aires

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