Escribe Maxi Laplagne

Puede gustarte o no su estilo, podes acordar o no con sus letras, podes o no disfrutar de su rap. Podes seguirlo en Instagram; o no, podes reproducir sus videos en youtube como lo han hecho más de veinte millones de personas en todo el mundo; o no, podes pensar que trajo el reggaetón a la Argentina o no. No importa, es secundario.   

Sí importan otras cuestiones… y mucho. Zaramay inició su carrera musical imponiendo una calidad inédita a letras que relataban la vida trágica de los barrios de la Argentina, sobre todo de su querido San Martín. En varios freestyles denunciaba el negociado y las mafias del narcotráfico amparadas por la policía Bonaerense y le contraponía al camino de la cocaína las expresiones naturales del arte y el rap. Una generación de raperos hizo escuela dejando en claro que su naturalidad no iba a ser comprada por ninguna productora y allí estuvo Zaramay, cantando incluso contra los gobiernos de turno, desde Macri hasta “los bolsones de los K”. Cualquier artista sabe lo complejo de darle una estética popular a las letras políticas… y Zaramay lo logró. Es ese Zaramay el que defendemos hasta las últimas consecuencias dejando en claro que lucharemos a fondo por su libertad, rebelándonos contra el poder en caso de ser necesario como lo está haciendo España exigiendo la libertad de Pablo Hasel. No es casualidad, de paso, que Zaramay se haya popularizado también en España.  

Aunque no sea el momento de cuentas, el apresamiento del Zara luego de posar junto a una banda con armas de guerra es un anuncio para él y para todos los raperos de la Argentina que el camino de las mafias, siempre ellas entrelazadas con el poder político de turno, acaba en la ruina. Por su puesto que son las mismas productoras multimillonarias las que avalan a las bandas junto a los gobernantes, pero, digamos, ninguno de ellos está preso y sí un artista que, con sus fotos, apenas intentaba expresar una forma de pensar. Zaramay no cometió ningún crimen. La libertad en el arte es el primer paso de una sociedad libre de toda opresión.   

Exigimos inmediata libertad a Zaramay en Argentina y a Pablo Hasel en España. Los rappers del mundo entero se llevarán puesto a las mafias y los gobernantes de turno.