Los supermercados se preparan para un Rodrigazo

Escribe Cata Flexer

No sé usted, querido lector, pero para mi, ir al supermercado, es una cuestión cuasi científica. Yo voy al supermercado el día que hay descuento con la tarjeta. Pero además, me detengo en esas promociones del estilo 80% de descuento en la segundo unidad. Hay ciertos productos y ciertas marcas que periódicamente tienen esos descuentos, y de esos productos compro sólo en esas ocasiones, de a varios, y sólo por una emergencia compro si no hay descuento. Es típico de productos de limpieza o de perfumería, pero también de lagunas marcas de fideos, de té o de leche chocolatada. Al sueldo hay que hacerlo rendir. Ayer entré al portal digital de un conocido supermercado y dejé la compra a medio hacer, porque seguro hoy se me ocurrian otras cosas. Me venía bárbaro que esta semana había descuentos importantes en crema enjuage. Hoy entré a concluir la compra y todos esos descuentos habían desaparecido, no sólo el de mi crema enjuague, sino que había desaparecido de la página web todos los descuentos, todos.

1+1=2. Los descuentos desaparecen porque los precios suben y ya no es redituable que el precio real sea el de los productos con descuento, sino el de lista. Al supermercado ya no le conviene liquidar stock para una mayor rotación, sino stockear para cuando suban los precios.

Yo te avisé, esperemos que no siga como la canción.

Deja una respuesta