Mi responsable no me deja darte like

Escribe Maxi Laplagne || Freestyle literario

Atascado en una nube de influencia digital me encuentro porque, de tanto like que le dan, sus publicaciones hacen vibrar mi página de inicio. Ayer tuvimos círculo y el problema más importante que discutimos en la reunión fue justamente la presión sanguínea que le provoca a Joaco, mi responsable, el ver que le pongo me gusta a las cosas que me encantan. Querido diario, ¿cómo decidir entre la atracción del pecado y la responsabilidad?

El otro día, igual, le puse like. Después lo borré, qué se yo, a ver si Joaco se entera. No es que no lo pueda manejar porque, de última, la piloteo, qué se yo, le digo que no tengo ningún compromiso político con él, que solamente nos llevamos personalmente, que alguna vez nos tomamos una birra. Pero bueno, no sé, a veces las cosas que pone no están del todo mal y el dedo se me escapa al punto de que ya no lo puedo contener. Ya sé, ya sé, qué van a decir los compañeros de la dirección si se dan cuenta que nuestro círculo está en cualquiera. Soy un desastre, diario, los placeres me ganan.

El otro día se pudrió, pero esa creo que la puedo discutir. La publicación que likeé hablaba de obreros, de una fábrica, una cosa así, nada que ver la verdad con la orientación política y, en todo caso, nosotros estamos siempre con les obreres. El problema, querido diario, es que le di like a un traidor a la causa primera de la revolución proletaria y eso en el partido puede generar un re quilombo porque, sí, hoy es una discusión con Joaco, pero mañana es con Santi, pasado con Fer y mañana me rajan del partido. Y si me rajan, diarito, me mato. Qué boluda soy, ya mismo voy a sacarle el like.

Ay no me mires así, boludo, ya sé que además de likearlo la compartí, es que no sé, sabe comprimir tan bien las palabras en tan pocos caracteres, las mezcla tan bien con los emoticones, le mete frases piolas, no sé, debe haber estudiado para community manager en algún lugar. Y no, tarado, no me gusta, no es una cuestión de sexualidad, no, no, no, me tengo que contener, diario, yo se que voy a poder. Juro solemnemente nunca más dejarle un me divierte.

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