Nueva etapa de la revolución mundial

Escribe Maxi Laplagne

Que en América Latina no pasa nada. Que el capital tenía los cabos relativamente atados y luchar por el poder era ilógico. Que entonces había que largarse con todo a las reivindicaciones particulares, lograr salir en la TV, en los diarios, subir los likes de Instagram y meter algunos diputados. Que están locos los que dicen que se vienen revoluciones por todos lados. Que no, que ya no pueden ser parte de nuestros partidos. Que hay que echarlos, silenciarlos, vapulearlos.

Una vez que las cosas empezaban a pasar, entonces, se intentó decir que esas anécdotas habían sido circunstanciales y que la pandemia llegaba para reforzar las tendencias fascistas que ganaban fuerza en el mundo. Las cuarentenas, gritaban desesperados los izquierdistas, son el primer paso para grandes estados de excepción.

El hilo de la historia era reemplazado por la experiencia inmediata. Las semanas en que el mundo parece dar muestras de normalidad, se vuelve a la política de la TV, con el detalle de que ahora los espacios en Clarín son utilizados por los dirigentes del Polo Obrero para atacar a los “grupos con pretensiones revolucionarios”. Cuando las papas queman, conferencias en nombre de los intereses latinoamericanos, brillos y purpurina en las mejillas, especiales dedicados a la juventud precarizada.

La comprensión política de la crisis mundial no es, bajo ningún aspecto, el conteo del debe y el haber. Si así fuese, además, la quiebra general del sistema capitalista debería haberse oficializado hace varios años porque las deudas públicas de todos los países, y sobre todo de Estados Unidos, superan ampliamente sus reservas. Pero no, el estudio de la crisis capitalista es la combinación entre los desequilibrios financieros de las tablas de contaduría y su explícita relación con la dominación política del capital sobre el resto de la sociedad. Los números rojos son. en todo caso, el síntoma matemático de la declinación capitalista, de su concepción de ordenar el mundo de acuerdo a la explotación y el consumo.

Ese estudio y no otro ha sido la bandera en alto de la clase obrera mundial al menos en los últimos cinco siglos, desde que esos mismos desequilibrios se transformaron ya no en la excepción del calendario capitalista sino en su regla. Las crisis económicas no son sólo el dislate de la producción sino la esencia misma de la competencia amañada a la dominación de un mundo ordenado de acuerdo a los intereses productivos de las potencias imperialistas. En cada crisis económica profunda la sociedad entera se ve obligada a reflexionar sobre la manera en la que está ordenado el mundo que habita y concluye su agotamiento porque se vuelve evidente que su continuidad vuelve incompatible ya no sólo el disfrute de la naturaleza, de su trabajo y de su cuerpo, sino también la propia vida.

Es decir que los imponentes desequilibrios financieros que, habiéndose gestado bajo la administración capitalista de la producción antes de marzo de 2020, han llegado a niveles humanitarios profundos de la mano del coronavirus. Es decir, también, que la pandemia por sí misma no venía a imponer ningún regimen autoritario sino, justamente, a agudizar las tensiones en relación a la manera en que se organiza la sociedad. Quienes veían en las cuarentenas el paso a Hitler se han salteado lo elemental de la historia humana: su capacidad de hacerla consciente para poder orientarla. De esta manera vuelven a quedar en shock todos aquellos que descreyeron de las infinitas fuerzas revolucionarias de las masas en todo el mundo.

Como ejemplo, hoy, 19 de octubre, otra vez los únicos medios en todo el planeta que ven un punto final en la crisis política boliviana son, por un lado, los funcionarios del MAS y, por otro, Presa Obrera y La Izquierda Diario. Los primeros abstraen la elección del resto de la realidad imbuida en un mercado mundial en guerra por el precio de los recursos energéticos pero, sobre todo, con capitalistas locales y extranjeros que no avalarán otra política frente a la pandemia que mayores reaperturas y subsidios destinados a resguardar sus ganancias mediante créditos financiados por la explotación capitalista. Los golpistas bolivianos no bajarán, de ninguna manera, la guardia alta. No sólo en Argentina la pandemia ha sido la excusa para rescatar a cada empresario quebrado; ha sido más bien la política oficial de todos los gobiernos, empezando por Trump y la Unión Europea. Por su parte, la izquierda argentina se emociona ante la victoria electoral del MAS porque observa que podría funcionar como un bloqueo definitivo a los movimientos revolucionarios del continente, lo que, de una vez por todas, confirmaría alguna de sus hipótesis. Pero no, nada se terminó. Bolivia va camino a un enfrentamiento político directo por la orientación que tenga la gestión de la pandemia, es decir, por los rieles del poder.

Bielorrusia, Líbano, el Cáucaso, Palestina, Israel, Ecuador, Colombia, Puerto Rico, Haití, Hong Kong y la lista sigue abierta. A un año de la revolución más imponente que haya vivido la historia de América Latina seguimos de pie y más fuertes que nunca.

Venceremos.

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La “Primavera Árabe”, Hong Kong, Ucrania, Siria, Chechenia, Chile, etc. y, si, también SUDAN han sido las cacareadas “revoluciones” del seudo-trotskismo.
Pues veamos a Sudán: Otro “triunfazo” seudo-trotskista = Sudán firma un acuerdo de reconocimiento del Estado Judío y reanuda relaciones diplomáticas. Este es el resultado de la “revolución” seudo-trotskista; y alguien podría calificarlo como un error pero no lo es porque esa es la forma solapada del judaísmo en el seudo-trotskismo para llevar agua al molino del judaísmo internacional y el Estado Judío.
No es por casualidad que hoy todo el seudo-trotskismo se lance al apoyo del Partido Demócrata Yankee, nadie ignora que la mayoría de las invasiones y guerras del imperialismo Yankee fueron iniciadas con el Partido Demócrata en la presidencia: Corea, Vietnam, Yugoeslavia, Libia y siguen pero en los últimos 30 años el seudo-trotskismo se alió al imperialismo en todas sus intervenciones cuando el Partido Demócrata ha estado en el poder.
Lo más notable es que la escalada bélica en Vietnam estuvo a cargo de Lyndon Johnson y el tan vilipendiado Nixon (republicano) fue el que inició el proceso de negociaciones para finalizar la guerra; esta es la real razón por la que el Partido Demócrata inició el juicio político que terminó con la renuncia de Nixon y no por una supuesta entrada ilegal en un local del Partido Demócrata.
Debido a las razones expuestas es que todo el seudo-trotskismo se lanza, abierta o solapadamente, en apoyo al Partido Demócrata, su expreso odio a Trump se debe a que Trump es el único presidente de los EEUU que denunció al sistema político estadounidense como amañado; llamó a la estructura política de Washington un “pantano”; denunció y sigue denunciando al “Deep State”, lo que causa el horror del seudo-trotskismo.
Solo hubo un presidente estadounidense que se atrevió a hacer una denuncia similar en el pasado y este fue otro republicano, el General Dwight Einshower, pero solo cuando ya estaba de salida, cuando llamó a los ciudadanos a estar alertas por el “complejo industrial militar”. Trump hizo la denuncia antes de ser presidente en 2016 y lo sigue haciendo todos los días ante miles de seguidores, es por eso que el FBI, la CIA, la NSA, los Demócratas, muchos Republicanos, el progresismo, la izquierda y el seudo-trotskismo reaccionan rabiosamente.
Para peor Trump les dijo a todos los obreros estadounidenses que los carneros ilegales le vienen a usurpar sus empleos para que las corporaciones que se benefician con el trabajo ilegal barato, los agentes del carneraje como las iglesias, agencias subsidiadas por corporaciones y el estado, escoria leguleya, la izquierda y el seudo-trotskismo, todos directos agentes del carneraje, internacional o localmente, se levanten como serpientes que le cortan la cola. A quién quieren engrupir escoria seudo-trotskista con su campana Trump fóbica.?
El pollo de los arriba mencionados es un tal Joe Biden, 47 años en el Congreso de EE UU, 8 años como vice del mulato embustero y cómplice de asesinatos con drones en todo el Medio Oriente. Norte de África, Afganistán, etc., el bombardeo a Libia y el armamento de la reacción islámica en Siria; un verdadero representante del Deep State, al igual que toda esa lista de agentes de inteligencia que se presentaron a declarar en el fallido “impeachment” contra Trump. Cuando un obrero argentino se cruza con uno de estos seudo-trotskistas, lo menos que debe hacer es escupirles en la cara.
Por último, el servicio de inteligencia de los EE UU anuncia un juicio y el “arresto” contra seis oficiales de inteligencia rusos involucrados en acciones de injerencia en asuntos internacionales diversos, incluido las elecciones en otros países; claro que los arrestos son ficticios porque los mencionados se encuentran en Rusia pero cae bien para involucrar a Trump, solo a un par de semanas de las elecciones. El seudo-trotskismo esta que baila en una pata: Dos pájaros de un tiro=Trump y Putin.
Todo el seudo-trotskismo ya saborea “la derrota de Trump”; podrían atragantarse…
Gati

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