Proletarios del mundo, hagamos como en Hunts Point

Sobre la victoria de los obreros del mercado del Bronx en Nueva York

Escribe Maxi Laplagne

Si la Casa Blanca pretendía que la asunción de Biden al poder funcionase como los rayos de sol que dan fin a la tormenta, la huelga de los trabajadores del mercado agrícola de Nueva York ha hecho las veces del trueno que anuncia nuevos temporales. Aunque la gran prensa demócrata haya intentado omitirla hasta el final, la tenacidad de los 1400 obreros se ha impuesto y conquistado, tras dos décadas, un aumento neto sobre el valor de cada hora de trabajo. Fueron los métodos de huelga y el arte estratégico para desarrollarla lo que lograron la victoria. Es que Hunts Point es el mercado agrícola más importante del mundo, donde se comercializan por mayor y menor los productos de, por supuesto, las granjas también más desarrolladas del Planeta Tierra. El paro sacudió políticamente a todo el régimen yanqui porque paralizó por casi una semana las ganancias billonarias del capital agrícola norteamericano, cuyas cámaras empresariales son dirigidas por republicanos de todo tenor. En pocos días, los trabajadores del Bronx hicieron más contra los golpistas que los bidenistas en un año de campaña electoral.  

Pero no sólo resulta de crucial importancia la victoria proletaria, sino su significado político y el balance de los propios trabajadores. Es que quienes cargan en sus hombros los cajones de verdura son en su gran mayoría negros, latinos o jóvenes estadoudinedense hijos de latinos. Traducido, esto significa que la fuerza imponente del movimiento Black Lives Matter ha penetrado con vigorosidad en los centros de trabajo al punto de que el primer paso para garantizar la victoria fue durante el segundo día de huelga cuando debieron enfrentar a la policía demócrata de Nueva York. Por su parte, los trabajadores que han dado declaraciones han sido muy insistentes en que en sobre ellos ha recaído todo el peso de la pandemia, pues han sido quienes garantizaron la alimentación de todo el Este Norteamericano. Se trata de un reclamo que recorre cada rincón del planeta y que se expresa, sobre todo, en las formidables huelgas de trabajadores de la salud. En vez de retrotraer las condiciones de organización de la clase obrera, el Coronavirus ha potenciado la sed de victorias y venganza contra el capital. 

Por su parte, no existe analista que no coincida en que la huelga de Hunts Point ha sido, simplemente, un primer paso de movimientos huelguísticos que se expanden desde el Bronx a todo Nueva York y los Estados Unidos. En particular, los suburbios neoyorquinos han sido perseguidos durante décadas por todos los gobiernos yankees ya que ha funcionado como un centro de organización político masivo de los grandes movimientos populares que se elevaron en los Estados Unidos. Los propios alrededores de Hunts Pont han sido utilizados desde los 40 hasta los 80 como centros de tortura contra negros y latinos. Que los movimientos de lucha adquieran los métodos clásicos del proletariado internacional, en medio de un escenario convulsivo en los Estados Unidos, sin dudas, prepara condiciones revolucionarias. 

Así, durante una semana en el Bronx se han concentrado todas las fuerzas centrípetas que asedian al mundo. Los preparativos del golpe fascista encabezado por Donald Trump, por supuesto, buscan en primer lugar un adoctrinamiento política represivo contra los obreros que toman consciencia de que la decadencia de su propio país los tiene como rehenes, ya que sus condiciones de vida no cesan de decaer. No es lo mismo “aguantarse” gobiernos represivos con salarios adecuados que con salarios de miseria. Sueldos de hambre en el país de la discriminación son bombas de tiempo que se expanden como ejemplo al mundo entero. Huelgas estratégicas crecen por igual a lo largo de todo el mundo. Sabiendo que la mano de los Estados Unidos penetra en todos los negocios sustentados en la hiperexplotación, la decadencia imperialista no hace más que echar leña al fuego de los procesos revolucionarios, rebeliones y huelgas que sacuden los mercados del mundo. Chile es apenas un ejemplo. Hace unas semanas, el paro en el puerto del Paraná hizo caer como nunca antes las cotizaciones de la bolsa de Chicago. 

Mientras tanto, sólo como botón de muestra, la pandemia continúa haciendo estragos en cada estado norteamericano, mientras el gobierno demócrata se declara opositor a los aislamientos sociales y en su agenda sólo figuran rescates inconmensurables a los grandes financistas de la Bolsa y la “reestructuración” de las relaciones internacionales, es decir, la política de asedio y guerra contra Venezuela, Irán y el mundo entero. Contra el COVID, la campaña más importante de Biden es “recomendar a los americanos el uso de barbijo”. En Argentina, esa campaña fue la que encabezó Horacio Rodriguez Larreta para reabrir hasta los casinos.

A falta de ametralladoras para enfrentar a la reacción imperialista, los obreros del Bronx demostraron que no existe arma más contundente que la huelga general. Nuestra gratitud a ellos. 

Workers of all world, unite! 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *