Reapertura educativa indiscriminada

Escribe Cata Flexer

En menos de 24 horas el gobierno nacional anunció la reapertura de las Universidades públicas y privadas, el fin del aislamiento en el AMBA y una nueva misión del FMI. En la Ciudad, Larreta promete abrir todos los niveles educativos. Sin grieta, la agenda apunta a derruir lo que queda de las medidas de aislamiento, en momentos en los que el país ha quedado en el top ten de muertes absolutas y por cantidad de habitantes, y con la ventana al futuro que es Europa y la segunda ola. 

ASPO/DISPO

Alberto Fernández se ha montado en una verdad a medias para modificar el status de AMBA de ASPO a DISPO: que las medidas de aislamiento hoy no eran cumplidas por una porción significativa de la población. Oculta que la vuelta al trabajo ha sido compulsiva para la industria y el comercio, pero le exige a esos mismos trabajadores que deben ir todos los días a trabajar que sea “de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”. Para el presidente, queda en la responsabilidad individual de cada uno el cuidado; pero no hay responsabilidad individual en pasar ocho horas (con suerte) en una fábrica o comercio, ni a la hora de ”elegir” viajar en transporte público. Lo que quiere es en realidad dar rienda suelta a la disolución de las pocas medidas que quedan en pie pero “incomodan” a las patronales. Por eso va de la mano con el semáforo de Trotta y el intento de apertura total de las escuelas en CABA y de las promesas de vacunas. A su vez, busca recortar el paquete de ayuda social asociado a la pandemia, en particular el IFE. Pero la apertura de Fernádez no va acompañada de ninguna medida para que no se transforme rápidamente en un rebrote: no hay testeos masivos, ni rastreo eficiente de contactos de los contagiados hacia atrás y hacia adelante en la cadena de contagios que haga posible frenar los brotes. 

La Universidad

En este contexto, se anuncia la habilitación a la reapertura de las Universidades. Ya la UBA había solicitado permiso para una apertura escalonada y otras universidades habían solicitado permisos similares. Lejos de alguna preocupación genuina por el estudiantado (la UBA no puso un peso para asegurar la continuidad de la cursada virtual) los anuncios apuntan a reanudar los negociados de las camarillas universitarias ligados a convenios (los primeros en volver serían los laboratorios de investigación) y posgrados, en los que se da la mayor parte de la formación práctica, a precio de oro. La preocupación de las privadas no está muy lejos: el cobro de los aranceles. 

Ninguna de las federaciones universitarias de docentes o estudiantes ha sacado comunicados al respecto. No era de esperarse, siendo que son dirigidas por el radicalismo (FUA y FUBA) y el kirchnerismo (CONADU y CONADUH). Pero tampoco lo han hecho los sindicatos y centros de estudiantes combativos de la UBA. La AGD-UBA acaba de sacar un comunicado (sin ningún debate) exigiendo “protocolos” para la vuelta segura. ¿Qué vuelta segura puede haber en las facultades de la UBA, con edificios colapsados por el paso de los años y la superpoblación, donde no suele ni haber agua en los baños? Los docentes y estudiantes de las universidades tenemos que salir al unísono a rechazar de plano cualquier vuelta prematura, que por otro lado dejaría sin continuidad a todos los estudiantes que formen parte de los grupos de riesgo o no quieran exponerse a sí mismos y a sus familias. Ningún protocolo puede suplir la infraestructura decadente y el hacinamiento. Pero más grave, la exigencia de protocolos y no el rechazo a la vuelta, avala la política de levantamiento de las medidas de aislamiento por parte del gobierno en favor del lucro capitalista. 

Estudiantes, docentes y no docentes debemos convocarnos ya en asambleas por facultad y unidad académica para rechazar masivamente la reapertura y convocar a la huelga general universitaria, por el conjunto de los reclamos del sector, comenzando por las obras de infraestructura, el salario docente y la becas estudiantiles.

CABA

La reapertura de CABA, para los primeros y últimos años de primaria y secundaria, y las salas de 5, ha fracasado. Solamente el 2% de los estudiantes de primaria han concurrido a los “espacios de revinculación”. La campaña sistemática de la docencia, que además se encuentra hace dos semanas en huelga de actividades presenciales, mostró a las familias la realidad de las “burbujas” de Acuña: no se trataba de una vuelta a clases sino un engañapichanga para los medios, con actividades recreativas de unas pocas horas semanales con protocolos insostenibles, especialmente para los más pequeños. Muchísimos colegios directamente no abrieron.

El anuncio de que a partir del lunes la reapertura de escuelas sería total, cae en este escenario. Las verdaderas beneficiarias de esta medida son las escuelas privadas: sin los chicos en las aulas no hay cuotas para cobrar. Por esta razón se habilita incluso a los jardines de infantes y maternales, los que registran la mayor morosidad en las cuotas y amenazas de cierre. Por supuesto, recaerá en las espaldas de los docentes del sector, bajo amenaza de despidos o de cierre de las instituciones. Merece por lo tanto, una atención especial.

Lejos de amedrentarnos con anuncio sobre anuncio, los docentes de la capital debemos pararnos sobre nuestros propios triunfos para sostener el rechazo a la reapertura y seguir construyendo ámbitos de deliberación y acción colectiva que unifiquen a la docencia de la capital para romper con la burocracia avala cada paso de Trotta y Acuña, por acción u omisión. 

La reapertura de todos los niveles educativos pone al gobierno en la línea de la convivencia con el virus con su costo en ya miles de vidas para reabrir totalmente la economía. Trotta y Acuña se tienen que ir.

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