REBELIÓN DE RESIDENTES Y CONCURRENTES EN CAPITAL

100% DE AUMENTO A LOS TRABAJADORES DE LA SALUD

Varias cuadras de una marea blanca, entremezclada entre la saturación de nueve meses de pandemia y la moral bien alta que despierta el reencuentro, corta en este momento la Avenida 9 de Julio con un mensaje muy claro: sin salarios dignos los hospitales seguirán parados. Los compañeros festejan con euforia la convocatoria masiva porque significa que han roto la estrategia de la burocracia sindical de convocar a un paro para descomprimir y no para profundizar la lucha.

Cualquiera podrá pensar que exigir un aumento de un 100% es ridículo. Pero solamente quien ignora el régimen salarial de nuestros hospitales puede sostenerlo. En jornadas agobiantes, expuestos al contagio de la peste, nuestros concurrentes y residentes cobran, en algunos casos, menos de veinte mil pesos por mes. El mismo, o peor, es el régimen de los enfermeros que, incluso, no son reconocidos por el Estado como trabajadores profesionales. Los bajos salarios los lleva a tener que emplearse en dos o hasta tres instituciones a la vez para alcanzar un salario digno.

El trío Fernández, Kicillof, Larreta ha, finalmente, mostrado su cara real porque ha abierto todo, desde bingos hasta balnearios, pero la curva de contagios vuelve a subir, con el riesgo de que la «segunda ola» comience sin que siquiera haya terminado la primera. Obviamente llegamos a la segunda ola en peores condiciones porque los trabajadores de la Salud están agobiados y el gobierno ha dilapidado cientos de millones de dólares al pago a los acreedores internacionales y subsidios a la gran empresa. La lucha de los hospitales deberá derrotar toda una política de Estado: la de dejar a la población a merced de la peste en nombre de los negocios. No quedan dudas de que sobran fuerzas. La salud se combinará con las mujeres que luchan por el aborto legal sin objeciones de la iglesia y las huelgas obreras que sacuden los cordones industriales más importantes del país.

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