Si queres gobernar, sumate a 1917

Escribe Maxi Laplagne

Quienes editamos el Diario Obrero 1917 nunca hemos pensada nuestra labor separada del poder político. Partimos del axioma de que las necesidades elementales de la humanidad resultan imposibles de satisfacerse de acuerdo al actual ordenamiento de las fuerzas productivas de la sociedad. Sabemos que la clase social que gobierna la Argentina es incapaz de revolucionar la sociedad en la que vivimos y que entonces esa tarea le queda al proletariado.

En nuestro caso tenemos la amplísima idea de poder convertirnos en uno de los periódicos de la clase obrera. Primero queremos acompañar las luchas, desarrollar una experiencia política conjunta y en ese mismo proceso, formarnos para gobernar.

En ese camino hemos lanzada una campaña de asambleas obreras, por ahora, en la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de reuniones de trabajadores de distintos ramos que nos ponemos de acuerdo acerca de los puntos por los que nos tenemos que organizar. Los trabajadores de una fábrica farmacéutica del barrio de congreso, por ejemplo, se han lanzado a una campaña para que los espacios verdes sigan abiertos después de las 20 horas. Una campaña simple que podemos conquistar y que nos sirve para poner ideas en común. Una tarea cumplida, además, abre paso a nuevas tareas.

Mientras tanto intentamos que 1917 se nutra de redactores que se dediquen profesionalmente a la difusión de la información y la redacción de textos y panfletos que ordenen la actividad política de la clase obrera. No podemos decir que somos un partido porque no lo somos, somos apenas un grupo todavía pequeño de trabajadores conscientes del lugar que le tocará a su clase social en la historia. Imagino que de la acumulación de experiencias de este tipo que se desarrollan en todo el país sí, algún día, conformaremos un gran partido obrero.

Intentamos hacer política obrera, periodismo y filosofía científicas. Vivimos en un mundo que por un lado sufre convulsiones de todo tipo pero que, a su vez, ofrece como respuesta un abánico infinito de arte, cultura y conocimientos creados por la misma sociedad que tenemos que transformar. Nos adueñamos del arte. No la encasillamos en ninguna idea sino que, justamente, defendemos su esencia, es decir, la libertad.

Nos pensamos como un depósito de la sublimación política de una generación de luchadores que en la Argentina se las trae. No pretendemos chocar eternamente contra el resto de los partidos de izquierda, al menos que nos parezca elemental entrometernos en los debates. Luchamos por la unidad de la clase obrera pero no como un slogan electoral sino como un método propio del desarrollo de la historia en la que nos tocó vivir. Pretendemos expandirnos de Argentina al mundo entero y volver a reconstruir la internacional socialista que inaugure un gobierno mundial de la clase obrera. Militamos por la abolición definitiva de las clases sociales.

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