Todos los huevos con el Frente de Izquierda

A quienes hacemos 1917 nos toca votar en Provincia y Capital y lo haremos, sin lugar a dudas, por el Frente de Izquierda. Si votásemos en Santa Fé, Salta o Santiago del Estero lo haríamos por Política Obrera con igual criterio.

Desacoplado de la realidad, el gobierno de los Fernández, Berni y Guzmán está en Knock Out técnico, más que un default la deuda con el FMI le pone el gancho a la entrega definitiva de todos los recursos naturales y humanos de la Argentina al capital internacional. De cara al 2023 se organiza una especie de nuevo menemato digitado por los barones del Conurbano y gobernadores del PJ. Toda la apertura económica mediante las “inversiones” francesas, yanquis y australianas para explotar litio, petróleo o producir hidrógeno verde ofrecen nuestra plataforma continental y marítima como recursos a cambio de dólares para refinanciar acuerdos con el FMI o el Club de París. El agro informa que en 2022 Argentina alcanzará niveles récords de cosecha de granos, cuatroscientos millones de toneladas de trigo, maíz y soja exportados, a palabra de El Cronista Comercial – el nuevo diario financiero de los K – para asegurar un “trampolín al fondo monetario”. Se prepara un vaciamiento histórico de los recursos mediante la extracción contaminante porque el gobierno es incapaz de imponer condiciones ecológicas de infraestructura.

La contracara obvio ha sido, es y será (aún más) el crecimiento descomunal del desempleo, el hacinamiento en los barrios populares y la escasez en los hogares de alimentos nutritivos o elementos básicos de higiene para enfrentar gripes o virus neumonales. Sobre esta geografía es que el COVID se llevó tantas vidas. Cuando se anuncian nuevas variantes en Europa y el peligro de nuevas olas epidémicas, los gobiernos avanzan en el vaciamiento hospitalario mediante ataques a convenios laborales de la salud, sea el cierre de concurrencias en CABA o el reemplazo de módulos de internación en Provincia.

El país del CONICET, de Favaloro, de Julieta Lanteri o de Bernardo Houssay tuvo vedado durante todos los meses de pandemia la puesta en práctica de recursos científicos propios para desarrollar una vacuna nacional. El barbijo antiviral ha sido, sí, reconocido mundialmente como eficiente, pero el directorio del CONICET lo obsequió a Atom Protect. La Mesa tripartita que gestionó la pandemia, Larreta – Fernández – Kicillof, hizo del Coronavirus otro negocio. Es el derrumbe Nac & Pop el que habilita el crecimiento de las listas derechistas y de ninguna manera sus virtudes. Hasta a Milei le dan el gusto de recorrer las villas juntando votos. Los kirchneristas pagarán caro su entrega total, en parte, es tarea de los luchadores que la bronca vire hacia la izquierda.

Pero los dirigentes del FITU caminan en otra orientación. Se han dejado pasar oportunidades históricas, las de utilizar los spots o los espacios en radio y televisión para homogeneizar al único sujeto histórico que puede hacerse cargo de esta situación. Ellos afirman que omitiendo el lenguaje proletario suman más votos, pero no superan los márgenes que obtenía el Frente de Izquierda en 2013, hace ya casi una década o los superan por algunos votos. Con un Frente de Izquierda recién nacido nos habíamos abierto cancha agitando la necesidad de un salario igual a la canasta familiar o el 82% móvil para los jubilados, ambas consignas que han sido totalmente abandonadas.

La izquierda no hace si quiera peronismo de izquierda. El combate retórico contra el capital de la JP ha sido reemplazado por las ganas de salir terceros ¡Terceros! ¡En el país más futbolero del mundo! Como dice Bilardo, hasta el segundo es el primer perdedor. La eliminación del vocabulario obrero los lleva por la pendiente del abandono al sentimiento popular. Los luchadores vamos a tener que votarlos a riesgo de ser repudiados por una gran capa de obreros conscientes. Sólo quien mirá más allá de su ombligo puede arriesgarse a esta tarea.

Capítulo aparte merece Autodeterminación y Libertad. Sus límites y su agonía han llegado (¡Por fin!) al cenit. Las autoconvocatorias han sido el common desde el año 2019 ya sea entre los petroleros, entre los médicos de Neuquén o los docentes contra la presencialidad… pero simplemente han sido omitidos porque Zamora no hizo campaña. Para un sujeto sin partido presentar una lista es un negocio ya que se cobra por voto emitido. Zamora ha actuado como la casta política que critica. Denuncia a la izquierda, a veces, pero ha sido incapaz de enfrentarla en campaña.

Último. Desde hace unos días que ha vuelto a emerger entre la izquierda un debate típico de momentos prerrevolucionarios. Se debate si la clase obrera está en flujo o reflujo para lo cual solo bastaría hacer un listado detallado de los delegados fabriles, estatales o escolares que ha conquistado el clasismo en 2021. Pero va más allá de ello. Cuando la clase obrera se pregunta por su propio andar, independientemente de la respuesta a la que llegue, se cuestiona transversalmente por los tiempos que vendrán. Nuestro voto es un voto a futuro, sobre todo, bajo la científica fé de que la crisis social pondrá en juego el desenlace de conmociones sociales tan contradictorias como las de vecinos de La Matanza obligados a enfrentar a la Policía Bonaerense… para pedir más seguridad.

Votemos al Frente de Izquierda.

Maxi Laplagne
Cata Flexer