Trotta se tiene que ir

Por Cata Flexer

La renuncia de Adriana Puigross ha puesto sobre la mesa lo que para muchos ya era evidente: el Ministerio de Educación no ha hecho nada en los últimos cinco meses para que millones de chicos continúen el proceso educativo de forma virtual.

Hoy Trotta es, junto a Rodríguez Larreta, el abanderado de la vuelta con protocolos, aunque sus planes hacen agua. El ministro ha avalado el retorno en Jujuy, que hoy tiene que convocar docentes para atender casos de coronavirus, y luego en San Juan, que acaba de cerrar nuevamente los establecimientos de cuatro de los diez distritos en los que los estudiantes habían retornado a las aulas. El resto de las nueve provincias que hace un mes planificaban la vuelta pos-receso han cancelado dichos planes. En la Provincia de Buenos Aires el ministerio no se ha animado ni a plantear el problema y todo indica que no abrirá la boca a riesgo de poner en la agenda la brutal situación en que ha quedado la educación pública. Cientos de miles de niños serán analfabetos si no se garantizan computadoras, internet y condiciones laborales adecuadas para dar clases virtuales. 

Los planes de reapertura de las aulas son la consecuencia natural del levantamiento de la cuarentena impulsado por el tridente Fernández-Larreta-Kicillof: para que los padres trabajen los chicos tienen que ir a la escuela. Por su parte, se someten a las exigencias de escuelas y universidades privadas de volver ya mismo a clases. A nivel general, Trotta se para del lado de la inmunidad en rebaño que ya fracasó en Brasil y Estados Unidos. 

La ausencia de una política que facilite la virtualización ha generado un negociado inmenso para las multinacionales de software, comenzando por Google, con Google Classroom y y Meet, sus plataformas de aulas virtuales y videoconferencias, pero también de Zoom, Microsoft (la UBA acaba de firmar un convenio con la empresa de Bill Gates), Edmodo y Moodle, Youtube, entre otras. El anuncio de que los sitios .edu no consumirían datos ha sido una gran estafa pues apenas unos pocos sitios como educ.ar y las pocas plataformas que lanzaron las provincias están incluídas. Ninguno de estos sitios permite la interacción sincrónica (clases por videoconferencia) entre docentes y estudiantes. Ni siquiera tienen la capacidad para albergar videos.

Si a los estudiantes se les ha negado el reparto de dispositivos, incluso las 147 mil netbooks encontradas en un depósito del correo, a los docentes se les ofreció endeudarse para su compra: un subsidio directo a los bancos y las empresas de informática, que igualmente no llegó a nadie pues los 25 mil cupos se agotaron en minutos. Mientras tanto la paritaria nacional, con anuencia de CTERA quedó congelada y las paritarias provinciales fueron incumplidas. 

A decir verdad, no podía esperarse otra cosa de Trotta. Abogado de familia militar salta al ministerio luego de haber sido rector de una universidad privada “sindical”, la UMET, del SUTERH de Santamaría, que a través de distintos convenios vende posgrados, entre otros, a los docentes. Trotta llegó al poder gracias a sus acuerdos con la burocracia sindical y el mercado de la privatización educativa impulsado por el Banco mundial y el Banco Santander que copó la UBA. Las universidad y colegios privados del país que hoy amenazan con despidos en masa si no se reabren las escuelas han sido subsidiadas millonariamente en los meses de pandemia. 

Si queremos que los miles de estudiantes que han quedado por fuera del proceso de continuidad pedagógica vuelvan a la escuela, el camino no es la reapertura prematura impulsada por los mismos que les negaron los medios para seguir estudiando, sino garantizar las herramientas tecnológicas y la conexión a internet para que puedan participar del proceso educativo. 

En términos sociales el Ministerio de Educación tampoco ha movido un pelo para que los recursos escolares y universitarios se pongan a disposición de erradicar la pandemia. El Ministerio se ha transformado en un enemigo de los trabajadores de la salud agobiados en hospitales sin recursos. 

Trotta se tiene que ir.

1 comentario

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Tooooodo este gobierno se tiene que ir. Inoperantes corruptos que solo se llenan sus bolsillos y liberan presos mientras el pueblo sufre sus miserias

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