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Kast propone al congreso chileno aprobar una dictadura cívico policial

Kast propone al congreso chileno aprobar una dictadura cívico policial

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El siguiente es el informe presentado por Gustavo Burgos durante la emisión de Situación Política, el programa quincenal de Revista 1917.

Del informe de Catalina se desprende que la situación argentina tiene rasgos caóticos y convulsivos. El gobierno de Milei se ha propuesto perpetrar un ataque histórico contra los trabajdores y el pueblo argentino. En Chile estamos viviendo una situación similar que forma parte de una ofensiva general contra los trabajadores que se extiende por todo el mundo y ha tenido en América Latina como manifestación a los gobiernos de extrema derecha. 

Nosotros estamos viviendo al día de hoy, en la coyuntura, dos cosas. Por un lado, hace dos días se confirmó que, tras 30 años, ingresamos en recesión (caída de producción, aumento de cesantía). Hay muchos índices económicos que comienzan a quebrantar una estabilidad económica que en los últios treintayseis años dio base material a la estabilidad de régimen política de este lado de los Andes. ¿De qué manera se está expresando? Fundamentalmente en un ataque fenomenal en contra de los trabajadores. 

El gobierno de Kast, que es un gobierno de extrema derecha, que concurrió dócilmente al quincho que tiene en Miami Donald Trump (Mar a Lago) en la reunión de todos sus sirvientes en medio del ataque a Irán y días después del ataque a Nicolás Maduro en Venezuela para formar parte del Escudo de las Américas. Esto genera una situación muy complicada para el régimen chileno, primero por este problema económico sensible, segundo porque a diferencia de Argentina, la economía chilena es mucho más dependiente de China. Estados Unidos es una de las terceras o cuartas con las cuales tiene relación Chile y, en ese sentido, es muy dificil que las normas anti chinas puedan plantearse incluso su discusión en Chile. De hecho, el Ministro de Defensa, que actuó como abogado de pinochet durante su detención en Londres, ante el llamado que hizo Marco Rubio a todas las economías de América Latina para encuadrarse en la lucha contra China, señaló expresamente que Chile no era el patio trasero de nadie y que ellos iban a ver cómo resolver sus problemas económicos. No estoy diciendo que el ministro Fernando Barros sea un antimperialista, pero da cuenta de este conflicto de profundas raíces económicas y políticas en el país. 

Termino señalando lo siguiente: el gobierno de Kast al igual que el de Milei, está proponindo reformas laborales que nos llevan al Siglo XIX: despido libre, finiquito libre, haciendo caer el sistema de derechos laborales. Pero hay un problema mayor: el martes pasado el gobierno ingresó una reforma constitucional que busca establecer un régimen de excepción de seguridad pública que permitiría que nuestro país pase a ser formalmente una dictadura militar bajo conducción civil. La reforma constitucional le permitiría al presidente de la República encarcelar personas en lugares que no sen cárceles, restringir la libertad de expresión, crear campos de concentración, intervenir las comunicaciones, suspender el derecho de organización y toda forma de protesta social. Esto por espacio de hasta ocho meses, 240 días, sin control del congreso ni de ningún tipo de control jurisdiccional. Si esa norma se aplica, Chile – por vías institucionales – pasa ya a conformar una dictadura en toda la regla. Esto es un fenómeno de sincronización que en el caso de Chile y Argentina no sería la primera vez. Esto ocurrió a partir del año 73 con el golpe de Estado que luego se replicaría en Argentina con corrección de los errores chilenos por parte de la Junta Militar Argentina. En este caso creo que Kast aprende los errores de Milei y empieza a configurar desde el punto de vista político un cierre de la institucionalidad como la veníamos conociendo desde 1990. 

Es una situación alarmante la parsimonia de la oposición parlamentaria, directamente proporcional a su compromiso con el régimen capitalista. Me interesa remarcar esto porque antes del programa señalaba que la oposición, el Partido Comunista, el Frente Amplio, los socialistas, estan celebrando la proscripción de las carreras de galgos en nuestro país y celebrarla como una conquista democrática, un hecho absolutamente intrascendente en la sociedad chilena y extraño a las masas de este país. Esto rebela y pone en evidencia algo que para los revolucionarios es sumamente importante: pocas veces en la historia (y el caso Argentino creo que es uno) se plantea la absoluta ausencia de canales institucionales que sirva  de vehículo para el conflicto social. En otros períodos las elecciones, el parlamento, los tribunales pueden actuar como analgésico al conflicto social. En Chile y creo que en Argentina también (nosotros seguimos mucho las noticias argentinas) esto está en total relación con la impotencia de aquellos que plantean que la vía institucional es la adecuada para la resolución de conflictos sociales.

Termino con una idea que a mi parece fundamental: la ausencia de vías institucionales plantea que a la orden del dia se ponga la cuestión de la organización de las bases, la cuestión de ganar la calle, la organización de la resistencia social y la lucha por un gobierno de la clase trabajadora. Quienes agitando la bandera del socialismo, de la revolución – (vale decir que hoy día se cumple un nuevo aniversario del luctuoso asesinato de León trotsky a manos de stalinismo en un lejano 20 de agosto de 1940) – nos quieren llevar por la vía institucional como el FITU argentino y Myriam Bregman, como ya lo corroboró majestuosamente y trágimente la Unidad Popular de Allende, tales caminos solo nos preparan derrotas y, en este caso, nos denotan la absoluta inviabilidad de tales propuestas políticas. 

Esto es lo más acotado que puedo decir de la situación chilena.